Samhain

Silencio…

El Dios acaba de morir… Mas no lloréis…

Al igual que la Diosa le llora sabiendo que retornará en Yule, nuestras lágrimas son de esperanza y no de tristeza y de pérdida. Mirad cómo ella remueve el caldero, como sabia Anciana que debe regenerar las vidas que han entrado en él…

Se acaba el verano, nace otro año. FELIZ AÑO NUEVO. Ayunemos hasta la noche y si podemos, no fumemos, llevemos el cuerpo limpio al ritual. Celebremos este día con aquellos que tuvieron que dejarnos, hoy nos visitan. Hoy quieren comer a nuestra mesa. ¿Les vamos a negar un sitio en la mesa? Saquemos nuestra mejor cubertería, la mejor vajilla, la cristalería de la abuela…

Preparemos aquellos platos tan especiales para ellos y esperémoslos con velas con un lazo negro atado y puestas en las ventanas de la casa y en la puerta. Hace tanto que no vienen… quizá hallan olvidado el camino.

Cenemos a la luz de las velas. Dejemos que se sienten junto al fuego, al calor de la calefacción o en el sofá con nosotros mientras recordamos viejos tiempos a su lado… Todo lo que sobre será bien recibido por las almas errantes y por la gentecilla que hoy abre las puertas de su mundo para que les visitemos, si gustamos.

Comamos juntos en la distancia. ¿Qué tal una ensalada con maíz y rábanos cortados en rodajas? Si tenéis paciencia, podéis cortarles bocas terroríficas y ojos triangulares, simulando pequeñas calabacitas blancas… De segundo quizá ternera, aunque el ciervo está delicioso… Hagamos una crema de calabaza para esta cena tan especial. Y terminemos con unas manzanas o granadas y un puñado de nueces. Si os animáis, podéis hacer de postre un pastel de calabaza o una tarta de manzana. Nuestra mesa de la cena debe estar impecable, con velas negras y un precioso mantel negro o anaranjado. Que toda la casa huela a menta fresca, aunque sea en incienso o esencia y en el centro, un florero con blancos crisantemos.

No olvidemos a aquellos sin familia que los espere… Unas manzanas en la calle les darán el alimento necesario para esta noche y les harán ver que tienen el cariño de gente a la que ni conoce. Todos tenemos derecho a algo de ternura, incluso aquellos de los que desconocemos su rostro, su nombre…

Nuestros altares estarán hoy repletos de alimentos y ofrendas. Más velas que nunca, casi ni en Imbolc ponemos tantas… Hay que alumbrar a las almas perdidas para que hallen el camino de vuelta a casa…

Hagamos una hoguera, aunque sea en el caldero o en la cazuela y quememos todos nuestros miedos y las brasas del viejo año que se va. Esparzamos las cenizas en la tierra, que nuestros miedos sirvan de algo positivo y alimenten a la tierra. Hagamos aquellos rituales y hechizos que nunca encontramos el momento de realizar HOY ES EL DÍA.

¿Hemos herido a alguien? Pidamos perdón. Recordemos todo lo que hicimos este año, es tiempo de arrepentimiento y de pedir disculpas, hoy es día de purificación… Meditemos, hagamos los propósitos de este nuevo año.

Desempolvemos la bola de cristal, nuestro mazo de Tarot, nuestro set de runas… retomemos el camino de la adivinación y propongámonos este año estudiarla más que el año anterior.

¿No dicen que es noche de brujas? No les quitemos la razón. Vistámonos con el típico vestido negro de bruja (o túnica, para los hombres), con nuestro sombrero picudo y la escoba. Que no nos importe lo que digan.

Tenemos todo el día por delante antes de llegar la fantástica noche de Samhain, limpiemos la casa mejor que nunca para este acontecimiento tan especial, hoy deberíamos limpiar todo, hasta nuestras herramientas, incluso rededicarlas. Preparemos el jardín para que el invierno no sea tan duro con él y que en primavera resurja de nuevo.

Tomemos unas nueces y hagamos collares para colgarlos en las ventanas y regalarlos a la familia. Que sea la joya de la noche. Dicen que estos collares protegerán nuestra casa del fuego y del relámpago. Protejamos nuestro hogar. Con un hilo unir nueve nueces y colgar nuestra obra en un lugar de la casa que nos guste.

También podemos trenzar el cordón de bruja con el que expresamos nuestros deseos mediante tiras de tela de colores que midan lo mismo que nosotros. Cada color será el correspondiente a cada deseo pero, recordad, nunca más de tres colores diferentes y, si sólo se tiene un deseo, repetir el color tres veces. Trenzadlo. Pegad o cosed objetos que simbolicen esos deseos y colocadlo en el altar y pedid a los Dioses que lo bendigan. Una vez pasado el ritual, colgadlo en un lugar de la casa donde lo veáis a menudo. Al próximo Samhain, quemadlo en la hoguera.

Que no falte la calabaza decorada con su vela dentro, antiguamente los celtas ya utilizaban calaveras con velas para ahuyentar a los malos espíritus. Hagamos lo mismo con nuestras calabazas en puertas y ventanas.

Esta noche, nada malo va a pasar…

 


Feliz Samhain

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