Pleno Invierno para niños

¿Sabéis? Dicen que la vida es una Rueda, que gira y gira repitiendo siempre los mismos pasos. Nuestro Dios nace, crece, se une como novio de nuestra Diosa, se va a la otra Parte del Mundo y la Diosa vuelve a traerlo en forma de bebé para repetir los pasos una y otra vez. La Rueda ha girado ya una vez desde que nos conocemos. Ya hace un año que os expliqué cómo en este día, la Diosa alimentaba al Dios de su pecho, con su propia leche, lo mismo que mamá hizo con vosotros, con vuestros hermanos… lo mismo que todas las mujeres han hecho con sus hijos desde el principio de los tiempos. Podéis verlo si vais a una granja con papá y mamá, veréis a los corderos beber de sus madres, a los terneros, incluso a los perritos y gatitos del lugar…

Hoy hablaremos más del aspecto maternal de nuestra Diosa, hablaremos de Brighid, Brígida si lo preferís. Ella era una Diosa celta, una cara de nuestra Diosa, que los celtas llamaban Brighid. Ella era la madre de los celtas, un pueblo muy antiguo que ya adoraba a nuestra Diosa y del que aún nos quedan huellas a día de hoy. Por eso, los que no queremos olvidar de dónde venimos, retomamos esta fiesta en honor a Brighid. Esta hija del Dagdah, un Dios celta, era además de Diosa Madre, la que inspiraba a los artistas, una Diosa de la fertilidad, una guerrera y una protectora de los niños. La adoraban gente tan distinta como los herreros y aquellos que se dedicaban a sanar, pues era señora de la forja y ayudaba en los nacimientos.
El fuego era su símbolo, el fuego de la forja, el fuego del amor que inspiraba a los poetas, de los cuales ella era musa… Por ello hoy se encienden velas blancas en su honor por toda la casa, blancas como la vaca que la representaba como madre que amamanta y como protectora del ganado.
Se le puede ofrendar diente de león como ofrenda floral ya que, al ser una planta curativa muy potente y Brighid patrona de sanadores, es bastante adecuada.
Hoy aprenderemos a hacer una Cruz de Brígida para regalarla a nuestros seres queridos como amuleto de protección.
Tomaremos ocho pajitas de refresco y celo o hilo del color que nos guste. Habrás dos pajitas de cada color. Tomaremos la primera pareja de pajitas, por ejemplo rojas, y las doblaremos a la mitad, atándolas con celo o hilo.

 

Luego, doblaremos las pajitas amarillas rodeando las rojas y uniremos los extremos con celo o hilo y con las azules, haremos lo mismo rodeando a las amarillas.

 

 

 

Subimos las azules hacia el extremo de las amarillas y doblamos las verdes, pasándolas entre las rojas y uniendo los extremos con celo o hilo. Lego, el extremo de las azules lo pasamos entre las verdes.

 


Ya sólo queda tirar de los cuatro extremos para fijar fuertemente el nudo del centro y nuestra Cruz de Brígida estará lista.
Una vez se domina el modo de hacerlo siguiendo los colores y los pasos, puede hacerse con manojos de paja, tallos de flores… y decorarse con cintas e hilos de colores, a vuestro gusto. Los altares, a parte de las velas blancas y el diente de león, pueden adornarse con estas cruces, dibujos o figuras de vacas blancas…

Estaría bien beber leche fresca en la comida de hoy, o comer yogur u otro producto lácteo en honor a la leche que nuestra Diosa nos da como alimento y, no olvidéis de ofrecer leche a la gentecilla, dejando esta noche un cuenco de leche o nata líquida.

Disfrutad del fuego e Brígida, su luz os hará cada giro de la Rueda aún más inteligentes y sabios…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s