Cierre y apertura del Círculo

 

No sé qué es lo que hacéis en vuestros Círculos, algunos no hacen rituales “serios” y sólo se juntan para pasar un momento agradable y divertido incluso algunos van con camiseta y vaqueros. Aquí va una pequeña descripción de qué hago yo en el Círculo.

Lo primero, cierro el Círculo. No es necesario si se ritualiza siempre en el mismo sitio porque nuestra energía ya estará allí y se considerará que el lugar ya está consagrado. Pero me gusta hacerlo para preparar mi mente y mi cuerpo para el resto del ritual. Para mí, es el mejor modo de concentrarme.

Hay que mirar que todo esté limpio, limpiar el suelo y poner las cosas en el altar o en el suelo.

Durante varios años, mi altar fue el suelo de mi habitación. Poned las velas en sus lugares correspondientes. Los objetos relacionados con la Diosa serán colocados en el lado izquierdo del altar, y los del Dios a la derecha. Lo hago así porque el corazón está a la izquierda y así coloco a la Diosa en la posición de mi corazón.

Paso a explicaros la organización de mi altar, aunque cada vez que hago un ritual es diferente. Cito las cosas que siempre pongo:

A la izquierda pongo tres velas para la Diosa (blanca, Doncella; roja, Madre; negra, Anciana). A la derecha coloco las tres velas para el Dios (amarilla, Dios Sol; verde, Dios del Bosque; negra, Dios del Inframundo). Si es un esbat, pongo trece velas de quemador de esencia (de las pequeñas) para representar las trece Lunas del año. Si es un Sabbat, sólo pongo ocho en honor a los ocho Sabbats del año. En el centro del altar pongo el Pentáculo de madera y mi corona sobre él que me la pongo en cuanto comienzo el ritual. A la izquierda del Pentáculo pongo el cáliz con agua pues el agua es elemento de la Diosa y el cáliz con la bebida arriba del pentáculo, no sobre él colocado sino sobre él o tras él, como mejor se me entienda. A la derecha del Pentáculo pongo la vieira con la sal y el plato con las pastas. También a ese lado está el incienso, del mismo modo que en el izquierdo pongo mi bola de cristal. En la parte inferior, en el medio, coloco el Libro de las Sombras, porque a veces no dispongo de atril. A la izquierda del Libro de las Sombras está mi hoz y el bolline y a la derecha, el athame. Marco el Círculo con flores de la temporada o con hojas caídas de los árboles, paja…. En la parte superior del medio del altar, coloco una vela para la Presencia o el Espíritu.

En el suelo dejo las velas para los elementos y las direcciones, en su orden correspondiente. La vela amarilla, al Este para representar al elemento aire; la vela roja, al Sur para representar al elemento fuego; la vela azul en el Oeste para representar al elemento agua y la vela verde, en el Norte para representar al elemento Tierra. Aunque quizá surja un cambio en estas correspondencias pues, tras haberme leído el libro de D.J. Conway titulado “Magia Celta”, es posible que siga la correspondencia de colores que en él se especifica. Aparece la teoría de que los celtas utilizaban la vela roja para el este, como representación del sol naciente; la vela blanca en el sur, como representación del mediodía; la vela gris (yo utilizaría una de color plata) en el oeste, como representación del crepúsculo y la vela negra en el norte, como representación de la medianoche. Y, como mi pasión por los celtas es por todos conocida, quizá utilice este nuevo orden.

Bien… ya hemos decorado el altar… Comencemos. Recomiendo darnos primero un baño relajante con velas, algunas gotas de nuestro aceite esencial favorito en el agua, incienso y música celta o relajante. Relajarse y meditar sobre el ritual, estudiando los pasos a dar en nuestra mente, imaginándonos en el ritual, visualizándonos realizando el ritual. Visualizar cómo la energía negativa abandona nuestro cuerpo cuando nos limpiamos y ver cómo el agua se las lleva. Salir cuando sintamos que nuestra mente y nuestro cuerpo están preparados y tomar una toalla (blanca sería mejor) y secarnos. Una vez secos, vestirnos con las ropas elegidas para el ritual. Algunos aseguran que es mejor quitarse todas las joyas y llevar el pelo suelto. Yo me pongo mi corona y cuando puedo, me hago una de flores y hiedra.

Estamos frente al altar. Respiramos hondo las veces que sean necesarias hasta que estemos preparados. Tomar el athame en la mano de poder (derecha para los diestros, izquierda para los zurdos). Apuntar el athame al suelo y visualizar una luz que dibuja un Círculo mientras caminamos trazando el Círculo en deósil (la dirección de las manecillas del reloj). Mientras hacemos esto, podemos decirle unas palabras al Círculo. Dile al Círculo lo que deseas de él mientras lo trazas.

Ejemplo: “Círculo de Poder, te invoco. Sé mi escudo y protección. Da felicidad amor a todo lo que se encuentra en tu interior”.

Enciende la vela de la Presencia, pidiéndole protección.

Ejemplo: “Enciendo esta vela para invocar a la Presencia, aquella que es Hombre y Mujer a la vez. Ven y guíame”.

Frente al altar, pon el cáliz con agua sobre el Pentáculo, introduce el athame en el agua y arroja las energías negativas de él, pidiendo a la Diosa que lo purifique.

Ejemplo: “Yo te purifico, agua y arrojo fuera de ti todos los malos espíritus para que sirvas a la Diosa. Diosa, bendice a esta criatura de agua”.

Limpia el athame. Pon la sal en el Pentáculo, junto al agua, o retirando el agua, si no hay espacio suficiente. Repite los pasos anteriores.

Ejemplo: “Yo te purifico, sal y arrojo fuera de ti todos los malos espíritus para que sirvas a la Diosa. Diosa, bendice a esta criatura de tierra”.

Limpia el athame y con él introduce tres pizcas de sal en el cáliz con el agua. Remueve con el athame la mezcla haciendo tres círculos en deósil. Explica cómo el agua y la sal limpia nuestro cuerpo y lo purifica.

Ejemplo: “Del mismo modo que la sal y el agua purifican mi cuerpo, las oraciones purifican mi alma. Madre, te rindo honor”.

Caminando en deósil, asperjar el Círculo utilizando el athame.

Limpiar el athame y quitar todo del Pentáculo. Colocar el athame sobre el incienso para arrojar de él todas las energías negativas, pidiendo al Dios que lo purifique.

Ejemplo: “Yo te purifico, incienso y arrojo fuera de ti todos los malos espíritus para que sirvas al Dios. Dios, bendice a esta criatura de aire”.

Colocar el athame sobre la llama de la vela de la Presencia para arrojar de ella todas las energías negativas, pidiendo al Dios que lo purifique.

Ejemplo: “Yo te purifico, llama de la Presencia y arrojo fuera de ti todos los malos espíritus para que sirvas al Dios. Dios, bendice a esta criatura de fuego”.

Poner el incienso sobre el caldero o sobre la llama de la vela de la Presencia (si no se tiene caldero) diciendo: “Padre, te rindo honor” o algo similar. Camina alrededor del Círculo en deósil para purificarlo con el incienso.

Deja el incienso en el altar y dirígete a la vela del Este/Aire con la vela de la Presencia. Enciéndela con la llama de la vela de la Presencia dando la bienvenida al elemento.

Ejemplo: “Enciendo esta vela e invito a los espíritus del aire a tomar parte de este ritual y les pido que protejan este Círculo. ¡Venid, Atalayas del Este!” Luego prende la vela del Fuego/Sur, Agua/Oeste y Tierra/Norte dando la bienvenida a cada elemento.
Llamar al Universo alzando los brazos al cielo o al techo y pidiendo su protección y ayuda.

Ejemplo: “Invoco al poder del Universo para que tome parte de este ritual y para que proteja este Círculo. ¡Venid, espíritus de lo invisible!” .

Puedes encender una vela en el centro del Círculo, ante el altar, yo la coloco a veces…

Regresar al altar y encender las tres velas de la Diosa con la llama de la vela de la Presencia. Cada vez que encendamos una, decir algo sobre el aspecto de la Diosa que esa vela represente.

Ejemplo: “Yo te invoco, Triple Diosa. Feliz y joven Doncella (encender la vela blanca), protectora y dulce Madre de todos nosotros (encender la vela roja) y sabia y oscura Anciana (encender la vela negra). Ven a mí, Diosa.”

Enciende la vela azul (o blanca) situada al lado izquierdo del caldero. Si no tienes caldero, puedes colocar esa vela al lado izquierdo de la vela de la Presencia.

Encender las tres velas del Dios colocadas en la parte derecha del altar, decir algo sobre el aspecto del Dios que esa vela represente.

Ejemplo: “Yo te invoco, Triple Dios. Tú que naces cada mañana como un Sol dorado (encender la vela amarilla), mi Dios del verde Bosque (encender la vela verde) y Dios de la Muerte y el Inframundo (encender la vela negra). Ven a mí, Dios.”

Enciende la vela roja situada al lado derecho del caldero. Si no tienes caldero, puedes colocar esa vela al lado derecho de la vela de la Presencia.

Alza tus brazos al cielo al techo diciendo: “El Círculo es Perfecto”.

Agáchate y toca el suelo, la hierba o el lugar que estés pisando y di: “El Círculo está Sellado”.

Así habrás terminado con el cierre del Círculo. ¿Os parece muy complicado? Ayuda bastante realizarlo al principio a diario, podéis visualizar que lo realizáis o leer estos pasos a diario para ir aprendiendo los pasos. De todos modos, os recomiendo que encontréis vuestro propio modo, todo vale. Recordad: “Haz lo que quieras, a nadie dañes”.

Apertura del Círculo

Apaga las velas de los elementos comenzando desde el este y moviéndote en dirección contraria a las agujas del reloj. Despide y agradece la presencia de los elementos.

Ejemplo: “Yo os despido, espíritus del aire. Gracias por venir y proteger este Círculo. ¡Partid en paz, Atalayas del Este!”

Y así con todos los elementos: Tierra/Norte; Agua/Oeste y Fuego/Sur.

Alza los brazos al cielo o al techo y despide a las fuerzas del Universo.

Ejemplo: “Os despido y agradezco vuestra presencia y protección en este Círculo. ¡Partid en paz, espíritus de lo invisible!”

Apaga la vela de la Presencia. Despide y agradece a los Dioses su presencia y protección en el Círculo. Apaga las velas diciendo algo.

Ejemplo: “Os despido y agradezco vuestra presencia y protección en este Círculo. ¡Parte en paz, Madre Diosa. Parte en paz, Padre Dios!”.

Abre el Círculo apuntando con el athame al suelo y visualizando cómo la línea de luz que trazaste regresa al Athame mientras te desplazas en sentido contrario a las agujas del reloj. Regresa frente al altar, agáchate y toca el suelo diciendo: “El Círculo está abierto pero no quebrantado. Feliz Encuentro, Feliz Partida, Feliz Reencuentro”.

Tengo una canción que dice:

May the Circle be open but unbroken.

May the peace of the Goddess be always in your heart.

Merry Meet, and Merry Part and Merry Meet again.

Es muy adecuada para la Apertura del Círculo.

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