Solsticio de Verano

Llega el día más largo del año, por ende, la noche más corta, por lo que honramos al Sol que está en su cenit. Celebramos su poder y magnificencia pero, recordando que el exceso de él también puede tener consecuencias negativas (quemaduras, sequías…).

Mitológicamente, la Diosa está en estado avanzado de embarazo y el Dios en su momento de máximo poder antes de empezar a perder fuerzas de nuevo. Celebramos los aspectos del Padre y la Madre, pero centrándonos más en el Dios. Quizá por esto puede ser un momento idóneo para aquellos que quieran dedicarse a la religión, hablando a los Padres desde el corazón.


Suele ser típico hacer hogueras (preferiblemente con madera de roble) para representar el calor del Astro Rey y para ahuyentar a los malos espíritus. Saltar la hoguera es un ritual muy típico de Litha para purificarnos. Así como danzar alrededor de ella toda la noche y, una vez extinguida, tomar las cenizas ya frías y esparcirlas por el jardín para fertilizarlo con ellas.

Hay una tradición que es quemar ruedas de paja en lo alto de una colina y dejarlas rodar hacia abajo hasta que se apagan por sí solas o en el agua de un río. Si se queman bien o llegan muy lejos, saltan alto, ruedan rápido… auguran un buen año. Como no todos podemos hacer estas hogueras o lanzar ruedas, otra opción es, al anochecer, encender faroles y antorchas o velas amarillas, marrones o naranjas.

 


Una manera de despedir al sol este día es ir a un lugar donde se vea bien y crear un círculo tan grande como se desee, siempre en deósil y empezando desde el este. Bailar sobre su perímetro, acercándonos cada vez más al centro, para terminar en su interior, en el centro, en una danza espiral. Mirar entonces al oeste y despedir al sol de corazón.

 


Si se es algo mañoso, pueden hacerse coronas o sombreros con artemisa, lavanda y romero y llevarlas puestas durante la noche o regalarlas a la familia y amigos como decoración o símbolo de amor hacia ellos. Pueden atarse cintas y lazos a los robles y espinos blancos para pedirles un deseo o simplemente como ofrenda a la gente pequeña que en el día de hoy celebran también el solsticio con regocijo.

 

El banquete será a base de frutas frescas o aquellas que nos ofrece nuestro jardín o el bosque en esta época y algo de verdura o ensaladas ya que el calor es lo que nos pide, comidas frescas. Beberemos zumo de frutas, a ser posible recién exprimidos o tés helados. Podríamos poner un incienso o esencia de rosa, mugwort, lavanda, roble, pino o limón y adornar la mesa con flores de lavanda y rosas.

 

 

 

Nuestro altar estará adornado con hojas de roble, flores de lavanda y rosas y un poco de romero y adornos dorados o de tonalidades anaranjadas. Las velas serán amarillas, marrones o naranjas. A la derecha del caldero habrá una vela roja, dentro de él el cáliz con agua y una vela azul o verde a su izquierda. Otra vela roja estará puesta en el centro del altar. Haremos una bolsa de hierbas (lavanda, manzanilla, verbena…) enviando mentalmente a su interior las preocupaciones, dolores o enfermedades. La cerraremos con un cordón y la dejaremos sobre el altar para quemarla después en el ritual.

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