Mis escritos·Pensamientos·Sentimientos

Oye, mar…

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Hoy tenía que hablar de mi casita, mi hogar, mi San Sebastián, mi mar… Ayer me llegó por correo una postal de parte de mis padres, era mi amado hogar nevado. No pude evitarlo y me puse muy melancólica. No soy capaz de ir a España y no pasar a saludar a mi mar, al que tanto quiero y tanto añoro.

Oye mar… sólo pase junto a ti los primeros cinco años de mi vida pero me marcaste tanto que llevo tus aguas en mi mirar. Mis lágrimas son saladas como tu líquido cuerpo y mis manos siempre son frías como las caricias que brindas en cada una de tus olas. Eres mi padre, mi madre, mi hermano, mi hermana, mi sol y mi luna. Vivir lejos de ti es difícil. No escuchar el susurro de tu oleaje ni sentir tu salada brisa en el rostro es desesperante. Te añoro…

Oye mar… sabes que te quiero, que cuando voy a verte y tengo que dejarte aún hoy sigo llorando. Sabes que una parte de ti vive en un jarrón de cristal en mi casa. Tu cuerpo arenoso, tu sangre cristalina y salada. Mi mayor tesoro es tener un pedacito de ti aquí a mi lado.

Oye mar… cuídate en mi ausencia, que ninguna marea negra te derrumbe como antaño. Maldita mano del hombre que osó ensuciarte y herirte. Hoy son tantas cosas las que te quiero decir… son canciones y poemas que me recuerdan a ti.

Oye mar… el día que muera, el día que deba partir quiero fundirme contigo por última vez. Que esparzan mis cenizas para que mi cuerpo y el tuyo se entremezclen en un abrazo eterno. Te quiero, mi amado mar…

Marinero en tierra

Rafael Alberti

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por que me trajiste
acá?

Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera!
Siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera.

LA COSTA DEL SILENCIO

MÄGO DE OZ

El mar escupía un lamento
tan tenue que nadie lo oyó.
Era un dolor de tan adentro
que toda la costa murió.

Llora lamentos la nube que enfermó
y escribe espantos en la arena el dolor.
Arrulla el miedo a un delfín que bebió
de un agua negra, su suerte emigró.

Ven, quiero oír tu voz,
y, si aún nos queda amor,
impidamos que esto muera.
Ven, pues en tu interior
está la solución,
de salvar lo bello que queda.

Donde se acomoda la usura
nacen la ambición y el poder,
y éste germina en la tierra,
que agoniza por interés.

Y una gaviota cuentan que decidió
en acto suicida inmolarse en el sol.
Rie desprecios un barco que encalló,
y se desangra en su lecho: ¡LA MAR!

Hagamos una revolución,
que nuestro lider sea el sol,
y nuestro ejército
sean mariposas.

Por bandera otro amanecer
y por conquista comprender
que hay que cambiar
las espadas por rosas.

Mientras te quede aliento
ve a buscar con el viento
ayuda, pues no queda tiempo.

¡¡¡NUNCA MAIS UNA COSTA DEL SILENCIO!!!

Tu marinerita en tierra, la sirena encerrada en la pecera que te quiere y te añora te manda miles de besos desde estas lejanas tierras que ama pero que sin ti, jamas serán perfectas. Te quiero, mi mar…

21 de septiembre de 2007

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