Feliz Solsticio

 

Hoy es el Solsticio de Invierno y el clima lo confirma: frío, temperaturas bajo cero, nieve, hielo… El manto blanco que ofrece la nieve nos recuerda mejor que nunca el por qué de esta celebración: regresa el Sol cada día un poco más, hasta llegar el verano. La oscuridad será cada vez menos y los días volverán a ser más largos que las noches. He querido celebrarlo comprando un cuenco para las ofrendas y, tras recorrerme varias tiendas, encontré en Zara Home uno de nácar, muy acorde con el resto de objetos que completan mi altar. Para los que no lo conocen, hay:
• Dos estatuillas traídas de Italia por mis padres del David de Miguel Ángel y la Venus de Boticelli.
• Una lámpara de vela regalada por la madre de Max.
• Un cáliz de cerámica comprado en el primer mercado medieval al que fui en Austria.
• Una caracola comprada en San Sebastián, para sentir a mi amado mar un poco más cerca de mí cuando lo tuve tan lejos.
• Conchas marinas.
• Una caja de madera con detalles de nudos celtas grabados que contiene mi Tarot Wicca Celta.
• Una Brighid elaborada con hojas de mazorca de maíz en Imbolc de 2008.
• Un incensario de madera que pronto será sustituído por uno de barro hecho por Boadiccea.
• Una moneda de 1 €uro de Irlanda, en la que se ve un arpa.
• Un colgante de un hada, unos pendientes con la cruz celta, un anillo con un dragón que me regaló Jonathan de novios hace ocho años y un claddagh que me regaló nada más llegar a Vitoria (el 28 de noviembre) pero que me queda grande (me regaló otro ese mismo día que me entra a la perfección).
• El cuenco de nácar con galletas.
Las estatuillas las quiero reemplazar con el tiempo por un Cernunnos (gracias a Xan y Boadiccea por vuestro trabajo) y una Danu que he visto por Internet y que me encanta.
Debido al reducido espacio del que dispongo ahora, he prescindido de athame, bolline, hoz, varita… De hecho, en esta nueva época en la que me encuentro, mis rituales a penas precisan de esas herramientas. Todo se reduce a encender la vela una hora al día junto con una varilla de incienso, elevando una pequeña oración. Dejo mis ofrendas y lo mantengo siempre limpio (lo limpio cada dos días, desempolvando todo). Está en el escritorio, en la mitad derecha (en la izquierda está el portátil), junto a la cabecera de mi cama y pegado a la pared de la ventana.
Respecto a si he celebrado Yule. Debo decir que sí y no. Sí porque ahora para mí, cada día es una pequeña celebración y no porque no he hecho “nada especial“, a excepción de comprar el cuenco de nácar y dejar una ofrenda. Supongo que haremos como cada año que venimos aquí en diciembre: decorar el árbol todos juntos sólo que, en vez de con la decoración navideña de bolas y espumillón; usaremos guirnaldas de palomitas, chocolatinas, bolsas de té y ramas de canela e intercambiaremos regalos.
Creo que el Sabbat que da la bienvenida al Sol debería celebrarse así, prendiendo una vela como símbolo del regreso de la luz y el calor, una ofrenda a ese Dios que nace (sería bueno algo como leche, ya que es recién nacido) y un cuenco con nieve, para ver cómo con el calor de la vela se va derritiendo. El tema del árbol, sinceramente, lo hago más por compartir una tradición con mi familia que por el hecho de ser el Solsticio de Invierno, y lo mismo con lo de intercambiar regalos, una constumbre a la que cada día le estoy cogiendo más manía al verla tan materialista y consumista.
De hecho, empiezo a pensar en regalar sólo a los niños el año que viene. Esperan con entusiasmo estas fechas, más desde que el año pasado mi padre se presentó vestido de Santa Claus con un saco al hombro, con todos los regalos dentro. Jonathan dice que si por algo merece la pena estas fechas, es por la cara de los niños ante los regalos y por ver la ilusión reflejada en sus ojos. Ver cómo la inocencia sigue existiendo en un mundo cada vez más corrompido…
Espero que con la luz naciente de este Solsticio de Invierno, todo aquello que llenaba de oscuridad vuestras vidas se vaya alejando poco a poco, dando paso a la luz que os merecéis encontrar.
¡¡¡FELIZ YULE A TODOS!!!

1 Comment

  1. Me ha encantado tu artículo, y la foto. Yo este año no he podido por el trabajo, pero ya sabes como soy, más vale tarde que nunca,si encuentro un hueco lo celebraré aunque haya pasado el Solsticio.

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