Mi mayor tesoro

Cuando conocí a Fidel David, ya le hice partícipe de mi sueño de tener un vestido Lolita inspirado en El Fantasma de la Ópera, mientras tomábamos un delicioso té en el Café de las Horas, hablamos sobre las ideas que yo tenía sobre diseños que quisiera adquirir con el tiempo. La fama de Fidel David no le hace justicia y su eficacia es inigualable: la siguiente vez que nos vimos, en la cafetería Picnic, con motivo de la exposición Lolitas in Wonderland de nuestra amiga Lucy, me mostró el boceto del diseño y, él mismo puede dar fe de mis palabras, se me saltaron las lágrimas. Era mucho mejor de lo que yo misma podría haber imaginado. Eligió para esta obra de arte una tela de seda con franjas satinadas, todo en color negro y cinta roja, tirando a granate. El resultado, esta maravilla insuperable que vi por primera vez el 3 de mayo de 2011.

En mi memoria quedará grabada esa mañana en la que había quedado con una chica en la parada de Colón, frente a Calzedonia, para comprarle los mangas de Time Stranger Kyoko de Arina Tanemura y comprar un tiesto nuevo para Miyagi, bonsai que compartimos Kayron y yo. Fue ver en el Corte Inglés un precioso conejito blanco de porcelana colocado sobre una pastilla de jabón, cuando me acordé de Fidel y le llamé al tiempo que la dependienta me envolvía el conejito que más tarde entregaría a mi amigo y diseñador, al que algunos conocemos por el nick de Señor Conejo.

  Hasta en el tocado, se nota que las manos de Fidel son mágicas…

Fidel, muy amablemente y con una paciencia que le caracteriza, me guió hasta su casa, diciéndome qué autobus debía coger y en qué parada debía bajar. Pronto me reuní con él frente al parque de Benicalap y fuimos a su casa. “No entres aún“, me dijo impidiéndome la entrada a la sala. Lo siguiente que escuché, fueron las primeras notas de la canción “The Phantom of the Opera” de Andrew Lloyd Webber. Me permitió pasar y vi un maniquí con una preciosa capa roja cerrada por un lazo negro y, ya… me enamoré de la capa pues hace tiempo, Kayron y yo tuvimos cierta broma sobre Caperucita Roja. Bajo la capa, se encontraba el mayor tesoro que mi armario puede albergar: el vestido más perfecto que pueda crearse jamás y hecho para mí… SÓLO PARA MÍ, pues nadie más tendrá ese mismo diseño… JAMÁS… y todo combinado, lo convierte en algo único, perfecto, un sueño…

Me lo probé al instante y ya no quise quitármelo por lo que Fidel aprovechó para hacerme unas fotos en el parque de Benicalap. Fue divertido pasear junto a él, charlar, bromear… el tiempo pasó volando y yo estaba flotando entre nubes y las flores del parque.
Gracias, Fidel, por hacer mi sueño realidad… Por entregarte en este encargo tan especial para mí. Te has convertido en mi diseñador preferido. Cada nueva prenda Lolita que desee, ya sé a quién acudiré, porque has demostrado que precio y calidad contigo, van de la mano. No cobras el exceso que otros cobrarían por la ropa que tú diseñas y coses. No hay dinero que pague el cariño que se nota en cada puntada… y en mi mente quedará eternamente ese dulce olor a fresas de cuando mi vestido – tu creación – , envolvió mi cuerpo por primera vez…

 

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