Mis escritos·Sentimientos

Si la vida te da limones

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Aunque llevo en este piso desde hace dos meses, hoy por fin digo que estoy asentada en él. Ya el ajetreo de la mudanza quedó atrás, junto con las limpiezas en las que se tiran tantas y tantas cosas que, según las metes en bolsas que irán al contenedor te preguntas: “y yo… ¿por qué guardaba esto?“. Limpieza de objetos, limpieza de defectos, limpieza de personas… Han sido dos meses en los que he aprendido a valorar lo que tengo y a no darle más importancia de la que merece a lo demás. Sinceramente, sólo hay una cosa realmente importante: mis hijos… todo lo demás, es pasajero y puede fallarme, pero ellos siempre estarán a mi lado.
No quiero sonar desagradecida con mis amigos, pero he vivido muchos desengaños y traiciones y mi corazón gritó: “¡Basta ya!“. No quiere más dolor, se ha cansado de que jueguen con él y con sus buenas intenciones, de que se aprovechen de su generosidad y se lo agradezcan con desprecios. Hoy mi corazón tiene nombres grabados: Leticia Sheila. Dos nombres que contienen tanto en su interior… Dos amigas que han estado conmigo desde la infancia, que me han visto reír y llorar y han compartido conmigo vivencias y sentimientos. Dos amigas que por períodos de tiempo estuvieron en un segundo plano en mi camino del vivir pero que siempre están presentes, incluso en su ausencia. Dos amigas no, DOS HERMANAS.
Otros nombres me susurra mi corazón y mis manos los plasman aquí: Emilio, con quien tantas noches de confidencias he pasado y sigo pasando, un amigo entrañable con el que me gusta compartir una buena película, criticando la ropa de los actores o cotilleando un poco con las voces como banda sonora de nuestras charlas…  
Jose, que me proporciona tantas tardes agradables en mi cocina ante una taza de té (en su caso, café) o en la sala mirando frikadas en el ordenador o hablando de Irlanda. El culpable de que Cristian quiera tocar la ‘baterería‘ como él decía al principio… Quien me ha introducido en su grupo de amistades desde el primer día y el que me arranca una sonrisa cuando peor me encuentro.
Isa, otra hermana (pero esta, pagana) que, al igual que Leticia Sheila, en ocasiones ha estado ausente en mi vida pero siempre presente en mi corazón, compartiendo vivencias por carta, confidencias y secretos.
Mucha gente a la que tengo tanto que agradecer pero aquí queda por hoy mi lista. Todos ellos me inspiran a crear cambios en mí, a crear proyectos. Ahora me planteo aprender a coser (para hacerme mi propia ropa), retomar la escritura, el alemán y otros estudios, dejar de morderme las uñas (otra vez), apreciar más lo que el día a día me ofrece… en fin, ver el mundo con otros ojos, hasta no ver que la vida me da limones para que haga cupcakes.

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