Always

Como ya muchos sabéis, antes de ayer fue un día muy especial. Me vestí con mi vestido de BTSSB de The Wizard of Oz y mientras caminaba por las calles de Valencia, notaba sonrisas de agrado ante mi atuendo. Yo sólo pensaba que si ellos supieran… aquello no era más que los harapos de Cenicienta. No tenía ningún baile, de hecho, mi príncipe azul murió por la dentellada de una maldita serpiente de un ser que espero no resurja jamás y, en recuerdo del amor que jamás pudo ser, de lo mucho que él amó a una mujer que no pudo tener, yo quise hacer algo. Por eso, a mi amigo Fidel David, en una Tea Party allá por Navidad, le pedí un deseo…

 

Y cuando me abrió la puerta y me tco con su varita, la magia surgió. Aquello superaba todas mis espectativas. Era, una vez más la entrega de una joya de la corona (léase Mi mayor Tesoro). Me lancé a abrazarle en cuanto vi el vestido, pronunciando un emocionado ‘Gracias‘. Me dejé llevar mientras él con sus expertas manos me enfundaba en aquella maravilla, mi sueño hecho realidad, otra vez. ¿Cómo no decir que es mi hada madrina después de estas dos maravillas realizadas?

 

En esta ocasión, quería una camisa con mangas removibles, un vestido que pareciera un uniforme escolar y un tocado que tuviera un lirio blanco. Para el bordado, lo tenía claro: una cierva en plata y la palabra ‘Always‘, el boceto que me presentó Fidel con un escudo con dos ciervas a los lados me gustó mucho por lo que ese fue el que se escogió. En un principio, el escudo estará dividido en cuatro para dentro poner cuatro cosas que me agradan: un libro, un violín, una varita… cosas así. Pero, finalmente opté por el escudo de Slytherin porque no es un vestido en mi honor, sino en honor a Severus Snape. Por eso, tenía que ser el escudo de su casa junto a la palabra ‘Always‘..
Con el vestido puesto, salí a hacerle compañía mientras elegía el regalo de cumpleaños de su madre. Muchas veces me preguntan si no me a vergüenza salir con la ropa Lolita y sinceramente: no. Cada vez que me pongo un vestido Lolita, en mis labios aparece una sonrisa, es como si estas prendas estuvieran encantadas y te obligara a ser feliz mientras las llevas puestas. Y, llevar un Fidel ya no es sólo la felicidad del Lolita, sino la emoción de un deseo que se te ha concedido, sentirte princesa por un día, especial, bella… única. Hay quien dice que dejarse tanto dinero en un vestido es una estupidez pero, yo considero más absurdo gastarse ese dinero en alcohol, por poner un ejemplo pues mi Fidel estará siempre conmigo, incluso cuando ya no pueda vestirlo porque ya no me valga o esté roto… siempre estará ahi, en el baúl de los recuerdos y al abrir ese arcón y ver estas prendas, a pesar de lo anciana que pueda ya ser y de los golpes que pueda estar recibiendo, volveré a ser aquella princesita celestial que recorría las calles de Valencia con una sonrisa en los labios.

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