Un agosto movitido

¿Y Morgana? ¿Dónde se ha metido? Pues… básicamente, de vacaciones, sólo que se me olvidó colocar el cartel de “Cerrado por Vacaciones“. Lo primero fue irnos del 1 al 3 a la casa de Alaure, en Cullera, con su novio y Eurídice. Lo primero que hice nada más llegar fue hace una foto desde uno e los balcones, luego ya nos distribuímos y bajamos a la playa. El agua, caliente y las olas, demasiado flojas para alguien criada junto al Cantábrico pero, aún así, disfruté del mar como si fuera la primera vez que lo viera y, sobre todo, de la compañía de mis hijos.

Vistas desde el balcón, Cullera.

Los niños y yo lo pasamos en grande: nos levantábamos e íbamos a la playa casi hasta la hora de comer y, después de comer, cuando el sol no ‘picaba‘ tanto, de nuevo al agua. Fuimos a comer crêpes a una crepería, hicimos el loco con una colchoneta hasta reventarla, me raspé el pie con unas rocas, una señora desequilibrada nos aporreó la puerta bien tempranito por la mañana… Fue todo muy tranquilo, agradable… Yo dormía en el sofá del salón porque quería escuchar el sonido de las olas mientras me dormía. Admiré la hermosa luna llena reflejándose en el negro mar nocturno y fui feliz…No podía dejar de asomarme al balcón y contemplar el mar y la luna. El sonido de las olas era como un atrayente canto de sirena que me invitaba a lanzarme a las aguas y sentir su abrazo… y de hecho, aquella primera noche, estuve en el agua hasta cerca de las dos de la madrugada y después, tranquila en el sofá hablando con Eurídice hasta que nos entró el sueño. Fue estupendo porque descubrí que tenemos muchas cosas en común. Me hubiera quedado allí para siempre pero, había que regresar…
 
Después de estos días en Cullera, quedamos para comprar los regalos de cumpleaños de Eurídice y fuimos a pasar unos días a la casa que tiene Alaure en Torrent. Estuvimos hablando de frikadas, jugando a juegos de cartas, bañándonos en la piscina de la casa del padre de Alaure… y viendo Jurassic Park, película que a Cristian no le gustó epecialmente. En un momento que estaba muy atento a la película, le toqué en un costado diciendo un simple “¡¡Buuu!!” y dio tal salto que todos nos empezamos a reír.

 

Muñeca, entradas, CD y libro de Brave

Y así, llegamos al día 10, el estreno de Brave (Indomable) para el cual ya tenía las entradas reservadas desde el día anterior para ir con los niños a verla. Me puse mi vestido Always de Fidel David y al Burger King que nos fuimos a comer antes de irnos al centro. Llegamos demasiado pronto por lo que dimos una vuelta por la Fnac, donde compré el libro de Ediciones Everest sobre la película y, ante un vaso de granizado de limón, nos leímos el libro mientras esperábamos a que fuese la hora de entrar al cine. Sólo puedo decir que la película superó con creces mis expectativas, tanto que, según la veía, sabía que quería tener todos los vestidos de Mérida, la protagonista, sin importar lo que puiera costar (económicamente hablando). Además, así sería otro disfraz para usar de Cuentacuentos… Hubo momentos que me hicieron llorar como por ejemplo, el final de la discusión entre Mérida y su madre, la reina Elinor; el discurso de Mérida junto con su madre en la sala del trono ante todas las tribus y, por supuesto, cuando gracias a la película volví a recordar la magia infinita que alberga un “Te quiero“. Salí encantadísima del cine, dispuesta a volver a la Fnac a comprarme otra muñeca que había allí y en el camino, me encontré con Darío, que decidió acompañarme. Una vez en la Fnac, la muñeca no me gustó tanto, por lo que compré la Banda Sonora y nos fuimos a InfraganTEA, un establecimiento nuevo que habían abierto recientemente en la Calle Pelayo, una de mis zonas preferidas de Valencia.

Con Darío en InfraganTEA

El sábado día 11 recibí a unos amigos de Madrid con los que iba a realizar un ritual a Hekate en la playa. Todo fue perfecto, exceptuando un accidente que tuvo Mara, que cayó al suelo y se dio un golpe en la barbilla, haciéndose una brecha y necesitando que le dieran un punto. Pero, fue una valiente, todos los médicos lo dijeron. Así, llegó el domingo, día en el que los madrileños se iban y yo tomaba mi autobus a Elche para dejar a los peques con sus abuelos en Torrevieja unos días para que yo pudiera ir al I Encuentro Celta de Sueca donde me habían contratado como Cuentacuentos. Dejarlos fue difícil, recuerdo que en el trayecto iba pensando que no podría aguantar tanto tiempo sin ellos y se me escapaban algunas lágrimas al pensar en ellos o ver la foto que nos hicimos en la estación de autobuses al despedirnos. Escribí a Alicia, la psicóloga de Cristian, contándole lo que sucedía y poco después ella me dijo que era lógico, era la primera separación ‘larga‘ que teníamos pero, nos vendría bien a todos.

Despedida en la estación de autobuses, Elche

El lunes 14 recibí mi violín negro. Siempre quise uno y más desde que varios amigos me insistían en que me comprara uno y aprendiera a tocar y, viendo uno tan barato por Ebay y que servía para el aprendizaje de un adulto, no me lo pensé dos veces. Y ahora, en mis mans lo tenía y a penas me lo podía creer: tan brillante, tan sumamente perfecto. Decidí llevármelo esa noche a El Pouet, donde al día siguiente yo tenía que contar leyendas celtas a los niños y que Paula, la violinista de los Pet Pipers’ Project– que actuaban esa misma noche- le echara un ojo y lo evaluara. Me aseguró que para aprender a tocar, servía; le colocó el puente y me lo afinó. Esa noche dormí en casa de Nelo y Laura en Catarroja, parando a mitad de camino de su casa en un cañaberal a que yo tomara varias hojas de caña para enseñar al día siguiente a los niños a hacer muñecas de máiz, pero con hojas de caña, ya que de maíz no habíamos conseguido…

Mi violín negro

Y llegó el día de las leyendas. Por la mañana me dediqué a enseñar a los niños cómo hacer muñequitas de maíz y los tuve entretenidos durante dos horas y, antes de partir, les recordé que a las siete de la tarde, les contaría varias leyendas. Les conté la del Rey Arturo, la de Aengus Mac Og y la de Branwen y se fueron pidiéndome que volviera al día siguiente. No les gustó mucho saber que, hasta el sábado, yo ya no tenía hueco en la programación pero, les dije que seguiría por allí pue me quedé para poder ayudar a Nelo y los demás con el chiringuito y lo que hiciera falta, y ¡¿como no!? de la buena musica y los baños noscturnos en el mar, con picaduras de medusa inclúidos. Así, pude estar en la Irish Session, la foliada marinera y en el concierto de los Lochlainn en compañía de mis amigos: Nelo, Laura, Fernan, Maggy, Rebeca, Lara, Raquel, Jony, Gil, Patri, Jose, Inés, Paula, Mara, Cristina y otros muchos más…
En la playa de El Pouet, Sueca

El dia 16 celebramos el cumpleaños de Eurídice con un picnic en el río y con guerra de agua. Tan a gusto estábamos que aquello que sólo iba a ser un picnic por la tarde, acabó en una cena en el Laboratorio y un poco de fiesta por El Carmen. Conocí a amigos de Eurídice: Arturo, Jaime y el Gremlin (no recuerdo su nombre, le apodé así porque no se dejaba mojar en la guerra de agua) y estuvimos de chupitos en La Flama hasta que nos echaron literalmente. Acabamos en unos parques infantiles, charlando hasta que llegó la hora de partir… a las seis de la madrugada y, al día siguiente, yo regresé a El Pouet al concierto de Lochlainn y a dormir de nuevo en casa de Nelo y Laura, pues el sábado tenía que volver a contar leyendas a las doce de la mañana.

 Cena en el Laboratorio

Como hizo mucho sol, los niños y sus padres prefirieron que lo dejásemos para las siete de la tarde. Yo les esperaba con 1600gr de chocolatinas, mi caldero y muchos duendecillos para presentarles: Leprechauns, Brownies… ellos serían los duendes zapateros, y por cada zapato vendido – eran los de los padres- obtendrían de los humanos compradores una gema -chocolatina- para llevar al otro lado del arco iris, y dejarlo en el caldero. Luego fueron duencedillos traviesos que cambiaban los objetos de los humans de sitio y, si querían recuperar sus pertenencias, los humanos debían ir al caldero más allá del arco iris y depositar una gema en él. Hubo guerra de agua en la arena y muchas risas en general.

Foliada marinera

Nada más regresar de El Pouet, Gil y Patri nos dieron la alegre noticia de decirnos que van a ser papás y Nelo organizó una cena sorpresa para ellos a la que asistimos ¡¡¡22 PERSONAS!!! Se organizó todo en menos de dos horas y, sorprenderlos, los sorprendimos. Hubo muchas bromas porque quieren que el nombre del bebé empiece por G para que junto con las iniciales de los apellidos tenga 3Gs -nada que ver con la telefonía móvil- por el tema de La Historia Interminable y las tres Bs de Bastian Baltasar Bux y las tres Ks de Karl Konrad Koreander y salieron nombres de lo más variopintos hasta que empezamos a desvariar. Pero, ha quedado claro… el bebé… ¡¡¡SE LLAMARÁ GOKU!!!
Y llego el día 22, cuando Kayron, Molly y yo fuimos a El Palmar (La Albufera) a ver dónde vive nuestro amigo Josep. Hicimos una barbacoa en su corralito tras conocer sus pollos, gallinas, patos, conejos y demás animales y después, dimos un paseo en su barca. Me gustó mucho, porque no conocía el lugar y estar rodeada de agua, cañas, ‘pollos‘ -como yo decidí llamar a cada ave que veía pasar- me pareció una experiencia increíble que quería repetir cuanto antes.

En la barca de Josep, El Palmar (La Albufera)

Fui a ver al cine El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace con Kayron después de comer en el Osaka y el viernes fui con sus amigos a una cena alemana que organizó Nuria en su casa. Y, como en mi casa nos asábamos de calor, fuimos a su casa donde la brisa marina, el aire acondicionado y los chapuzones en ala piscina ayudaban a combatir el calor. Yo me peleaba con el aire acondicionado cuando me iba a la cama pues lo ponía y al principio estaba la mar de a gusto, luego me ponía la sábana y después me despertaba muerta de frío y lo apagaba. Me volvía a dormir y, al poco, me asaba de calor y vuelta a empezar… Cenamos en Nuova Napoli, la pizzería junto a su casa y pedimos unas puntillas de picoteo, él una Pizza Solemio y yo una Lasagna con requesón y de postre, un tiramisú y una pizza de Nutella que nos empalagó lo que no está escrito. Así que, tocó caminar por el paseo marítimo para bajar la comida. Me fui pronto a la cama porque al día siguiente había que volver a casa, ¡regresaban los niños!

Esfinge en Pont de Fusta, Valencia

Y volver a verlos me llenó de más alegría de la que podría eexpresar con palabras, tantas cosas que contar de estos trece días con los abuelos… Y eso que, a pesar de o ocupada que había estdo, les había llamado varias veces cada día para que me contaran cómo se lo estaban pasando… A la noche Kayron y yo quedamos con Alaure y estuvimos de charla y paseo con ella. En el Pont de Fusta vi algo en lo que no me había fijado antes: dos esfinges custodian el puente. ¡Cómo me gusta esta ciudad, con sus pequeños detalles! Al día siguiente, decidí irnos todos a El Palmar, pero ates fuimos a Paterna porque mi amiga Niruko tenía juguetes para mis hijos. Ya en El Palmar, mis padres nos invitaron a un menú completo con anguila, pan con salsas de ajo y tomate y aceite, pimientos rojos y amarillos, paella y una variedad de postres a cual más rico… y el paseo en barca no pudo faltar.
Antes de ayer compré a Cristian seis peces, algas artificiales y conchas y piedras para su acuario, pues he decidido que sea su responsabilidad el cuidado de los peces. Kayron y yo le dedicamos tiempo a depurar el agua, colocar la decoración e introducir a los peces y al final, el resultado ha sido muy satisfactorio…

Acuario con seis peces

Ayer fuimos a The Phone House porque nuestros teléfonos no iban muy bien y, tras la nueva configuración, ¡¡¡YO PERDÍ TODOS MIS NÚMEROS DE TELÉFONO!!! Paseamos por el centro y quisimos ir a ver ¡Piratas! pero, ya había empezado y, como había prometido cine a los niños, les propuse volver a ver Brave y aceptaron. Mientras esperábamos a la hora de la peli, fuimos a una taberna irlandesa y nos tomamos una pinta de Guinness… aaahhh… desde el Black Sheep que no me tomaba una… Y llegó la hora de la peli…Volví a llorar con las mismas escenas…

Y, hasta la fecha… Eso es todo, amigos, como diría Bugs Bunny

2 Comments

  1. Hola: qué envidia de playa… me encantan esas playas por el agua tan cálida que tienen. En el norte están congeladas y es un dolor meterse en el agua. También vi la película Brave y está muy bien realizada. También tengo la misma muñeca que tu… me encanta el pelo que trae. Ya leo que los pasasteis muy bien y con amigos de verdad. Me alegro mucho por ti. Menos mal que la caída de Mara fe un susto.. Bueno ya veo que no paraste ni un segundo… gracias por compartirlo con tus seguidores. Seguimos en contacto

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  2. Yo es que el agua caliente no la llevo muy bien, será por haberme criado en el País Vasco y pasar siete años en Austria, pero todo lo que se refiere a calor, me agobia.Gracias por tu comentario^^Por cierto, he separado mi Blog por temáticas:Muñecas: http://pippersdollhouse.blogspot.com.es/Libros, películas, series…: http://pippersneverland.blogspot.com.es/Lolita: http://pippersladofoz.blogspot.com.es/Irlanda: http://pippersemeraldisle.blogspot.com.es/Oriente: http://pipperinorient.blogspot.com.es/Cocina: http://pipperskitchen.blogspot.com.es/Espero que te gusten

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