Semana 3: ¿Qué es magia?

¿Qué es exactamente la magia? La magia fue definida por el ocultista Aliester Crowley, quien conoció a Gerald Gardner como “la ciencia y el arte de provocar cambios que se produzcan en conformidad con la voluntad“. Antes de comenzar debes conocer las bases.
La definición de Crowley será la que se empleará a lo largo de este libro. Siempre que pienses en utilizar la magia, piensa en esta definición. Cuando comiences a planear un hechizo, piensa: ¿Cuál es mi voluntad? ¿Es para atraer amor? ¿Conseguir otro empleo? ¿Eliminar un mal hábito? Entonces piensa: ¿cómo llevaré a cabo mi hechizo? ¿Usaré cristales o hierbas? ¿Cómo deseo ese cambio? ¿Es mi voluntad e intención lo suficientemente fuerte para manifestar mi hechizo?
Cuando comiences a hacer magia, escribe todo lo que hagas. Recuerda esa parte de la definición de magia: ciencia. Si un hechizo no funciona, escribe todo lo que hiciste y trata de aislar la razón de lo que lo hizo fracasar. Los científicos hacen lo mismo cuando hacen experimentos.
Toma nota de la fase de la luna, la hora del día, las hierbas, cristales y las palabras empleadas. La magia es una ciencia que no ha sido explicada. Piensa en ella de este modo: tu móvil, coche u ordenador habrían sido considerados como magia hace cientos de años.
En este día y año sabemos cómo funcionan. Otro ejemplo es la planta de la lavanda. La lavanda ha sido recientemente probada de manera científica como relajante cuando se huele y como una ayuda para conciliar el sueño. Las brujas lo han sabido desde hace muchos años.
¿Qué hay de tu voluntad? Tu voluntad o intención es tu combustible para tu magia y cómo se manifieste. Es la energía que estás entregando al hechizo para que funcione. Emplear menos que un esfuerzo completo llevará tu hechizo al fracaso. Tu voluntad se ve afectada por tus acciones. Si no sigues los pasos adecuados sin encender la cantidad de velas adecuada o sin usar el incienso o cualquier otro paso, fracasará. Sin un esfuerzo completo y los pasos adecuados le estarás diciendo al universo que quieres un cambio pero que no tienes la voluntad para seguir adelante con ese cambio.
Otro componente importante para tu cometido es la visualización. ¿Sueñas despierto? Entonces ya has realizado visualizaciones. Cuando llevas a cabo tu hechizo, puede que emplees uno escrito por otra persona y encontrarás las palabras “visualízate a ti mismo haciendo lo que deseas para llevarlo a cabo y lograr que suceda“. Eso significa soñar despierto, pero poniendo toda la energía posible para hacer la visualización todo lo vívida que te sea posible. La visualización juega un rol muy importante dentro de tu voluntad.
Hay varios tipos diferentes de magia, dependiendo del hechizo a realizar. Está la magia simpática que básicamente atrae cosas mediante dibujos del objetivo deseado. La magia homeopática en la que se conectan directamente una serie de palabras y acciones para cagar de poder un símbolo. Un claro ejemplo es el uso de una moneda para obtener dinero mediante la potenciación con voluntad y las palabras pronunciadas.
También hay magia protectora que se emplea para repeler peligros y miedos. También puede emplearse para crear un escudo psíquico. La magia protectora tiene dos formas: destierro y astringente de magia. Recuerda siempre cuando realices cualquier hechizo que este sigue la Rede Wicca de no dañar a nadie.
La magia astringente bloquea la negatividad o los efectos dañinos por un periodo de tiempo. Puedes emplearla sobre ti mismo o sobre otra persona (recuerda “no dañes a nadie“). Puedes impedirte comer alimentos no adecuados o el estar con la gente equivocada. Puedes utilizarla para que otras personas no te digan cosas dañinas. Existe magia de destierro que es muy común.  La salvia que se quema en casa para desterrar energía negativa es una de las formas más conocidas de magia de destierro.
 
Actividad para esta semana: Piensa qué es la magia para ti. Escríbelo en tu cuaderno o diario.

En mi caso, tras muchos años dentro de la brujería y tras pasar por diferentes vertientes de esta, he llegado al momento en el que la magia es el día a día, sin necesidad de un número excesivo de velas o el aceite esencial de mejor calidad. Si hay voluntad, la magia acude. Siempre pongo el mismo ejemplo: cuando cocinas, juntas una serie de ingredientes y sigues unos pasos concretos. Puedes agregar unas especias o ingredientes extra que te asegurarán el éxito del plato ante tus invitados pero no fueron las especias las que hicieron del plato una exquisitez sino tu voluntad a la hora de cocinar y el tiempo y la atención empleadas. Sin ese condimento extra, la comida hubiera estado rica igualmente. Con la magia es igual. Tú puedes querer un objetivo con todas tus fuerzas pero la magia no te lo traerá solo porque lo desees. Debes buscar los ingredientes dentro de ti y seguir los pasos adecuados. Solo desearlo y un hechizo no lograrán tus propósitos. El hechizo es el condimento extra. Lo realmente importante es tu voluntad y tu actitud. Con voluntad y un comportamiento adecuado, la magia surge de por sí y los obstáculos para lograr algo disminuyen. La magia sin necesidad de hechizos es la más potente de las magias.

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