Iniciativas·Miércoles de microrrelatos·Mis escritos

Susurrando confidencias

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Su dolor era tan inmenso que su diminuto cuerpo no podía soportarlo más. Tenía tantas desgracias y horrores en su interior que pensaba que compartirlos con alguien sería cruel. Por eso siempre callaba. Susurraba sus penas a una concha y luego la arrojaba al mar con todas sus fuerzas. Hasta que un día dejó la concha con sus miserias en el acantilado y fue ella quien se arrojó.

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