El tarot y yo

Suelo utilizar el Tarot pero menos de lo que me gustaría. Acudo a él en momentos difíciles, cuando no encuentro una salida o alternativa posible a usa situación que me sobrepasa. Soy una mujer muy impulsiva y tiendo a cometer errores por no pararme a pensar en otras soluciones y no la primera que me viene y el Tarot consigue que mínimo durante lo que dura esa tirada, me centre en buscas soluciones y modos de actuar.
Muchos ya sabéis que tengo muchísimas barajas de Tarot y oráculos (90 creo recordar 🙄), algunas por puro coleccionismo y otras porque me funcionan muy bien. Lo más importante para mí en una baraja es que las cartas me “hablen”, que sus imágenes me transmitan algo. Suelo tomar una carta, mirar su imagen y tratar de buscar una historia que explique lo que veo o tratar de empatizar con la situación que se muestra. También necesito que las cartas sean resistentes porque si son muy finas, al barajarlas se doblan y arrugan y ese deterioro me duele demasiado. A esto le puse solución plastificándolas. También hay otros que tienen mucho dorado que “salta” con el uso (el Nefertari Tarot, por ejemplo) que, de nuevo, por miedo al deterioro, son más de coleccionismo que de uso.
Hay una tirada que me funciona muy bien, es El montículo de las hadas, del que hablé en esta entrada. Me va genial desde el primer día en que la usé y yo siempre digo que si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?
Para sentarme a una tirada necesito siempre algunas velas, incienso, piedras/cristales relacionados con aquello que consulto, bolígrafo, cuaderno y una taza de té. Hago varias respiraciones profundas con la baraja entre las manos y después barajo pensando en aquello que quiero consultar.
Me gusta conseguir cajas de madera para mis mazos de Tarot y oráculos pero, teniendo tantos, se hace difícil por lo que recurro en ocasiones a bolsas de tela o a dejarlos en sus cajas de cartón originales.
Cuando compro barajas de segunda mano me gusta dejarlas en mi altar todo un mes lunar. Me gusta en menguante y nueva hacer una limpieza dejándola en el altar con algún cristal encima y en creciente-llena consagrarla a mi servicio. Suelo llevarla conmigo un tiempo (en el bolso si salgo y en un bolsillo si estoy en casa), para familiarizarnos la una con la otra.
Mi Tarot favorito y el que lleva conmigo desde 2005 es El anillo de las hadas, es claro y certero. No se anda con medias tintas y no me ha fallado nunca.

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