Mi Equinoccio de Otoño

Este año me propuse ser más creativa, ya que siempre digo que tengo “dos muñones izquierdos” cuando trato de hacer algo artístico. Lo admito, no nací con esa habilidad. Pero también considero que es muy cómodo estancarse en el “no puedo” sin intentarlo, sin demostrarte que sí puedes. Y así es como decidí que en cada celebración decoraría mi mantel del altar con un pequeño bordado a punto de cruz, que es una técnica que siempre me ha gustado y además me relaja mucho. Encontré este patrón de unas ardillas con unas bellotas y me pareció gracioso para estar en el centro del mantel, dejando un hueco ideal entre ella para colocar una vela o una pequeña ofrenda. El resultado me gustó mucho y me animó a querer seguir decorando más manteles en próximas festividades.
El día del equinoccio fui al bosque El Saler con unos amigos, mi hijos y mi chico para hacer un banquete en plena naturaleza, estuvimos comiendo —mi pan casero fue un éxito— y bebiendo juntos y recogiendo piñas y hojas caídas para el altar.
A la noche, ya en casa, decidí llevar a cabo una meditación guiada que encontré en Youtube. Admito que hago menos meditaciones de las que desearía y que, aunque me hago el propósito de organizarme el día para mínimo antes de dormir, dedicar quince minutos a esta práctica, admito que, al final, muchas veces me gana la pereza y me voy a la cama sin hacerlo. Esta meditación estuvo muy bien, salí prácticamente renovada y realicé el ritual aún más involucrada con lo que se celebra en esta festividad.
En el altar coloqué alimentos de la temporada y otros elaborados por mí, como mi primer pan amasado por mí misma. También coloqué zumo de granada y uva en el cáliz y traté de elaborar una cornucopia, rellenando mi cuerno ritual con manzanas, espigas y uvas. Tras la meditación y tras bendecir los alimentos y la bebida, procedí a recrear el mito del rapto de Perséfone a manos de Hades, el cual explicaba a los antiguos griegos la llegada de la época oscura del año debido a la tristeza de Demeter por perder a su hija. Así que comí unos granos de granada, interpretando el papel de Perséfone convirtiéndose en Reina del Inframundo.

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