Solsticio de invierno

 



Artículo escrito conjuntamente entre Arikelilla y yo en diciembre 2010

Hemisferio Norte: 21 de Diciembre

Hemisferio Sur: 21 de Junio

Es una fiesta de carácter solar y el día más corto del año. Es el momento de mayor oscuridad (el Sol está en su punto más bajo). El Sol se acerca a la Tierra, regresando la primavera y el verano. 

El Sol se queda cada día un poco más en el cielo.

La Diosa da a luz y el Dios Sol renace, trayendo la Luz. Es el momento en que el invierno se hace sentir y año tras año se queman los troncos de Yule en una hoguera como un regalo para los Dioses. La Diosa da a luz al Dios Sol en la noche mas oscura del año.

Yule representa el renacimiento del Dios después de su muerte en Samhain. Esta celebración corresponde al solsticio de invierno. También es el primer ritual estacional de la Rueda, es el momento más frío y la noche más larga del año.

Todas las hojas han caído, la naturaleza duerme, es el momento de mayor oscuridad antes de que la luz regrese, es el renacimiento del Dios padre, la primera chispa de esperanza que emerge de la más profunda oscuridad. Es un momento de espera. De recogimiento y mediación.

Se necesita tiempo para despertar a un nuevo ciclo después de la muerte. La vida espera bajo la tierra el momento de renacer.

Yule es un momento propicio para meditar sobre la oscuridad. Es un tiempo de espera atenta en el que podemos observarnos a nosotros mismos y descubrirnos. Celebramos la esperanza del renacimiento confiando en que después de la fase de mayor oscuridad renacerá la vida que duerme bajo la tierra.

Yule es una festividad de la que se ha escrito mucho, la Doctora Ana Vazquez Hoys, profesora de historia de las religiones en la Uned, escribió esto sobre Yule en su blog, y Vesta nos lo hizo llegar:

Este Sabbat representa el renacimiento de la luz. En la noche más larga del año, la Diosa da a luz (y nunca mejor dicho) la semilla de su crecimiento. La costumbre del árbol de Navidad viene de la tradición pagana de dejar entrar los espíritus de la Naturaleza (representados por el tronco) dentro de la casa. Un tronco además es un símbolo de la aridez que puede renacer en fertilidad. El solsticio de invierno en diciembre es el momento de mayor oscuridad: el sol está en su punto mas bajo en los cielos, mientras que la noche es la más larga del año. Yule es uno de los puntos clave del ciclo. Tras Yule, los días empiezan a prolongarse, por lo que esta festividad (similar en espíritu a la Navidad o a la Hanukkah) se celebra tradicionalmente para convocar el retorno de la luz y de la esperanza al mundo oscuro y helado. En Yule hay celebraciones ruidosas y reflexión silenciosa; nuestros antepasados encendían grandes fogatas en la noche de Yule y bailaban a su alrededor toda la noche para llamar al amanecer, girando y girando para invocar al cambio, tanto en el aspecto interno como en el externo. Y la perfecta quietud de las imágenes de Yule (las velas iluminan la oscuridad, el sagrado árbol verde constituye el eco de la naturaleza vibrante de la vida en medio de la aparente muerte, y la Madre Tierra que da cobijo al Niño Sol) nos recuerda que, justo cuando las cosas parecen haber perdido esperanza y apagarse, el ciclo cambia y la luz retorna.

Para decorar el altar, podemos usar plantas que mantengan su verdor a lo largo del invierno, como por ejemplo ramas de pino, romero, junípero y cedro, y también podemos usarlas para marcar el círculo, así como hojas secas.

Arreglamos el altar, y trazamos el círculo. Luego recitamos el Cántico de Bendición, e invocamos a la Diosa y al Dios.

Parados delante del caldero, miramos dentro de él, diciendo:

No me lamento, aunque el mundo está envuelto en sueño,

No me lamento, aunque el frío viento sopla,

No me lamento, aunque la nieve caiga fuerte y profunda,

No me lamento, también esto pasará pronto.

Prendemos el fuego en el caldero, o la vela dentro de él, y mientras las llamas se elevan, decimos:

Prendo este fuego en tu honor, Diosa Madre, tú creaste vida de la muerte, calor del frío, el sol vive una vez más, el tiempo de la luz crece. 

Bienvenido, Dios del Sol, el del eterno retorno. 

Salve, Madre de Todos. 

Ahora, en sentido deosíl (como las agujas del reloj) caminamos alrededor del altar y el caldero, mirando las llamas, y mientras lo hacemos, cantamos:

La Rueda Gira, El Poder Arde.

Debemos meditar en el Sol, en las energías ocultas que yacen soñolientas en el invierno, no sólo en la Tierra sino dentro de nosotros. Debemos pensar en el nacimiento no como el comienzo de la vida, sino como su continuación.. Luego de un tiempo, nos detenemos, nuevamente delante del altar y del caldero en llamas, y decimos:

Gran dios del sol, doy la bienvenida a tu retorno, que brilles intensamente sobre la Diosa, desperdigando semillas y fertilizando los campos. 

Bendito seas, renacido del Sol. 

Pueden seguir trabajos de magia de ser necesarios. Celebramos el festín sencillo. Se libera el círculo

Una práctica tradicional de Yule es la confección del Árbol de Yule, tomado por el cristianismo en el árbol de Navidad. Podemos decorarlo con guirnaldas de capullos de rosas secos, palitos de canela, bolsas de especias que se colgarán de las ramas, cristales de cuarzo, manzanas, naranjas o limones. También podemos prender el leño de Yule, tradicionalmente de roble o pino. Antes de hacerlo, debemos grabar con el cuchillo de mango blanco una figura del Sol (un disco con rayos) o del Dios (un círculo con cuernos), y recién debemos prenderlo en el anochecer del Solsticio. Mientras se quema, debemos visualizar al Sol brillando dentro de él y pensar en los días más cálidos que vendrán. Las comidas de Yule son las nueces, manzanas y peras, panes remojados en sidra, y cerdo para los no vegetarianos. Las bebidas pueden ser té de distintas hierbas, por ejemplo hibisco o jengibre.

Se encienden hogueras y se baila a su alrededor, girando y girando para invocar al cambio interno y externo. Las hogueras se apagan volviendo a encenderse por frotación a medianoche y encendiendo el resto con el fuego de la primera hoguera. A la mañana, se recibe al Sol.

El leño de Yule se deja arder lentamente todo el año para evitar que un rayo alcance la casa. Se decora el árbol de Yule (un pino vivo en una maceta o cortado) con guirnaldas de capullos de rosas secos, cintas, moños, frutas (manzanas, naranjas o limones), ramas de canela, arándanos y bolsas con especias colgadas de las ramas. La casa se decora con luces, acebo, muérdago y hiedra. Se intercambian regalos y se hace fiesta ruidosa y reflexión silenciosa. Tiempo de descanso y relatos y de compartir habilidades y tradiciones.

Yule nos recuerda que cuando todo parece oscuro, regresa la luz.

La llama de Brighid atraviesa la oscuridad del espíritu y de la mente; mientras que el caldero de Dagda asegura que la Naturaleza siempre provea para todos los niños.

Ved la cara resplandeciente de la Diosa con ese hermoso bebé en sus brazos, la Madre feliz y amorosa esta con nosotros.

Ya ha llegado, demos la bienvenida al Sol…. Ya empieza a llegar la luz una vez más, pronto llegará la primavera y el verano, observad cómo nuestro Dios cada día se hace más fuerte…

Antes de la llegada de nuestro Señor, decoremos la casa como es debido, es día de celebración, ha regresado de entre los muertos. Que halla luces por doquier, guirnaldas de colores, de flores y hiedra. Colocad muérdago por la casa y acebo en los techos y paredes.

El árbol de Yule debe ser nuestro trabajo más esmerado. Decorémoslo con ramitas de canela, bolsas de té, velas, guirnaldas, frutas y todo aquello que nos recuerde el revivir de la Naturaleza. Podemos crear unas bolsas especiales en las que meter cosas que representen nuestros deseos. Por ejemplo: unos pétalos de rosa, unas monedas o un trébol… cualquier cosa que se desee, todo mezclado en una bolsita de tela y anuda a una rama del árbol. Podremos quemarla después en la hoguera o guardarla hasta el próximo Yule donde se dará gracias y se quemará.

Dejemos unas ofrendas en el árbol, hemos crecido pero, los regalos siguen haciendo ilusión. Por ello, si se desea recibir algo, antes algo hemos de dar…

La mesa tendrá un mantel verde como los prados que revivirán pronto, con unas velas rojas como las bolitas del acebo y otras blancas como la nieve. Las velas doradas, amarillas y anaranjadas nos recordarán que la llegada del Sol está próxima. El incienso será uno de canela, de pino o cedro, o de cualquiera de esos árboles que, a pesar del frío han seguido verdes (perennes)…

Colocaremos unas cestas decoradas con muérdago, acebo en el fondo y hiedra sobresaliendo. Sobre ello colocaremos la fruta, el pan, las galletas y todos los dulces que vayamos a comer durante esta celebración. El menú será un pavo o un estofado, acompañados de una salsa de arándanos. Bebamos té de cualquier hierba, de jengibre, canela o grosella.

Llega la noche, se puso el Sol… Encendamos la hoguera o apaguemos luces y dejemos todo iluminado con velas. Ha llegado el momento de esperar al Dios. Bailemos en círculos para que nos llegue el cambio que esperamos, contémonos relatos mientras impedimos que el fuego de hoguera y velas se extinga hasta el amanecer. Sólo a media noche, apagaremos todas las velas para después, encender una y con la llama de ésta las demás. Así representaremos la llegada del Dios que, llega con una pequeña luz, casi sin fuerzas pero, con el tiempo, va iluminando más zonas y dando más calor. Si se ha hecho la hoguera, esta se apagará y se encenderá por frotación, pues el calor del Dios tardará en llegar, al igual que conseguir encenderla a la primera… Antes de encender hoguera y velas, meditaremos sobre la luz y su llegada. Elegiremos entre todos uno de los leños que van a echarse a la hoguera y colocaremos nuestras manos en él pidiendo un deseo cada uno. Arrojadlo al fuego visualizando cómo pronto se cumplirá aquello que anhelamos. Si no se hace hoguera, utilizar la bolsita de los deseos y quemadla en una vela o en el caldero (o cazuela en su defecto).

Unos momentos antes de la llegada del Sol intercambiemos regalos con aquellos a los que amamos. Al salir el Sol, salir al exterior a darle la bienvenida con cánticos y danzas. Ha llegado el momento de apagar velas y hoguera, la luz de nuestro Dios ha llegado.

CORRESPONDENCIAS

Simbolismo: Planear el futuro.

Símbolos: Acebo y cáctus de Yule.

Momento: Renacimiento del Sol, La Noche más Larga del Año

Trabajos mágicos: Paz, Armonía, Amor, Felicidad, Planear para el Futuro

Inciensos: Pino, enebro, cedro, canela y mirra.

Colores: rojo, verde, dorado, amarillo, anaranjado, blanco y plateado.

Bebidas: vino condimentado con especias, puede ser sidra condimentada con canela, té de hibisco y jengibre.

Hierbas: Acebo,  Muérdago, Hiedra, Laurel, Cedro, Enebro,Roble, Salvia, Romero, Pino, Naranjas, Nueces mascadas, Limones y palitos de canela alrededor del árbol de Yule.

Comida: nueces y frutas como: manzanas, peras, pasteles de alcaravaca remojados en sidra, el famoso tronco de Yule, panes, galletas con nueces, pavo asado, estofado y dulces.

Bebidas: Té de hierbas, té de jengibre.

Tradiciones: Decorar el árbol de Yule, quemar el tronco de Yule, hacer coronas para la protección de los hogares.

Piedras: Rubíes, Esmeraldas, Diamantes, Granates.

Diosas: Brighid, Isis, Demeter, Gaea, Diana, La Gran Madre, Triple Diosa y todas las Diosas Madres..

Dioses: Apolo, Ra, Odin, Lugh, El Rey Roble, Dios con Cuernos, El Hombre Verde, El Niño Divino, Mabon, Dagda y todos los Dioses Solares..

Velas: Rojo, verde y blanco.

Rituales: Paz, armonía, amor, felicidad.

Decoración del altar: Siempre verdes (pascua, pino, romero…), hojas secas. Se puede marcar el Círculo con estas hojas. Caldero sobre el altar o ante él si es grande.

Herramientas adicionales para el ritual: Tres velas rodeando el caldero (blanca, roja y negra) y una verde en el interior del caldero), alcohol, campana.

¿QUÉ HACER?

• Incienso para Yule:

-4 partes de madera de abeto (si es posible con un poco de resina)

-1 parte de agujas de pino

-2 pizcas de hojas de hiedra

-1 pizca de hojas de romero

-10 gotas de aceite esencial de clavo

• Iluminar el árbol de Yule con velas, representando los días largos llenos de luz que llegan.

• Prender el leño de Yule la víspera, teniendo que prender al primer intento para agtraer la buena suerte, ardiendo doce horas. El tronco se hará cenizas.

• Encender tantas velas como se pueda.

• Regar árboles frutales con sidra para animar a los árboles a dar una buena cosecha..

• Echar harina de maíz y sidra a unas manzanas recién cogidas y puestas en un cuenco en el altar.

• Observar el Sol ocultándose, encendiendo una vela/hoguera.

• Meditar sobre la luz.

• Pasar la noche en vela sin que el fuego se apague o colocando velas nuevas cuando otras se consuman.

• Salir al exterior a recibir a la aurora cantando la bienvenida al Sol.

• Decorar la casa con vegetales frescos y plantas para ofrecer a los espíritus de la Naturaleza un lugar de descanso, lejos del frío y la oscuridad.

• Decora tu árbol de Yule y tu casa con cáscaras de naranja, canela en rama.

• Cocina un tronco de Yule para comer con los niños.

Bibliografía

Wiccanos.com

Libro de sombras de Arikelilla y Syöna

Agenda de las brujas, Llewelyn 2008

http://www.bloganavazquez.com

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