Reseña: Hojas de dedalera

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Autora: Victoria Álvarez
Género: Fantasía, histórica, narrativa
Fecha de publicación: Noviembre de 2011
Editorial:  Versátil
ISBN: 978-84-92929-8
Páginas: 517
Precio: 20,90€
Annabel Lovelace posee el don de comunicarse con los muertos, algo que descubre de niña y que le permitirá ganarse la vida en el Londres de finales del siglo XIX y principios del XX. Este don le llevará a conocer a diferentes personas y las causas de sus muertes, ayudándoles a pasar al Otro Lado, algo que aprende pronto a dominar pero, ¿cómo actuar cuando los sentimientos se interponen? ¿Podrá ser una profesional con todos o alguno conseguirá romper sus barreras y mostrarle un mundo al que se había cerrado debido a traumas del pasado? Quizá este don le permita descubrir cosas que sería mejor que hubieran permanecido ocultas para siempre, enterradas, como esos muertos con los que se comunica…

Reseña

Hojas de dedalera nos muestra una protagonista en su infancia, algo torturada que, a pesar de las circunstancias, como todo niño, es capaz de seguir jugando y sonriendo, sin ello significar que no comprenda la situación que la rodea. Empieza con una Annabel dulce, que irá curtiéndose con el paso de los años y las experiencias vividas pero con algo que nunca cambia: su aberración a la digitalina que debe tomar cada día. Es un punto común que hace ver que, incluso a su edad adulta, sigue habiendo una parte de la niña que se nos presenta en un principio porque, sí, una medicina puede saber mal pero, tras años de tomarla, uno se acostumbra, mas no ella, quien siempre demostrará ese asco peculiar que le tiene a su medicación (me recordó a Mafalda con su odio a la sopa).

Gracias a la exquisita ambientación que nos ofrece la autora, podríamos llegar a creer que parte de la historia que nos narra es cierta, cuida al detalle de cada lugar que describe de tal manera que, si nos pusiéramos a buscar sobre ellos, nos asombraría confirmar la exactitud con la que fueron descritos, al igual que las costumbres de la ciudad según la época en la que la historia está basada. Puede que este punto de realidad que nos ofrece quede algo descuidado cuando nos muestra algunas situaciones sobrenaturales que rayan lo increíble pero, para eso estamos ante una novela de fantasía paranormal, para que estas escenas fuera de lo común nos recuerden que no nos encontramos ante hechos históricos, sino ante la obra de una mujer que ha sabido mezclar fantasía e histórica, fusionándolas de una manera magistral.

Si bien llegué a esta novela pensando que sería más de intriga y misterio, tipo Sherlock Holmes, con su toque espiritista, me encontré pronto con una historia de amor (¡¿cómo caíste en la trampa, tú, mujer que ves en la Romántica tu propia digitalina?!). Admito que desde el primer encuentro entre Annabel y Nathan me temí por dónde irían los tiros y cuando aparece un segundo hombre en la historia, me llevé las manos a la cabeza creyéndome dentro del típico triángulo amoroso. Pero la ambientación histórica me tenía cogida con fuerza y me incitaba a seguir leyendo y no me arrepiento. Admitamos que en toda historia que se precie tiene que haber relaciones, tanto amistosas como amorosas y que omitir esos sentimientos y experiencias de Annabel le hubieran quitado credibilidad a la trama. Puedo decir que quizá algunas situaciones se den de manera rápida e incluso forzada pero, comprendo que era la primera novela de la autora y que no podía cuidar todos los detalles y quizá, este punto fue el que le hizo flaquear un poco. Solo un poco. Como ya dije, no deja de ser una novela de fantasía, ambientada en una época concreta de la historia de Londres pero, fantasía a fin de cuentas y en este género, las licencias de este tipo están permitidas, siempre que no se escapen demasiado de las manos, algo que a Victoria le sucede justo en la parte final por un breve instante. Quizá la inexperiencia, quizá las ganas de darle fin a la historia, le hizo apretar el ritmo narrativo en los últimos capítulos donde suceden demasiados acontecimientos y decubrimientos que, quizá esparcidos a lo largo de capítulos anteriores hubiera sido más adecuado y no tan abrumador. Aún así, no deja de sorprender el giro de los acontecimientos que consigue regalarnos cuando todo parece estar resuelto (bravo, Victoria, bravo. No sabes cuánto adoro que me sorprendan y lo lograste).

Al constar la novela de veintiún capítulos y un breve epílogo, no es de extrañar que alguno se haga más tedioso de leer que otros, o les faltara quizá algo que atrapara más al lector. De nuevo, no olvidemos nunca que es la primera obra y que no es fácil acertar a la primera. Quizá haber reducido la cantidad de páginas por capítulo hubiera ayudado a aligerar la lectura pero temo que esto hubiera dañado seriamente lo que caracteriza a la obra: la riqueza de sus descripciones y su ambientación. Posiblemente no sea una novela apta para cualquiera, no si busca una lectura ligera, con cientos de acontecimientos y diálogos donde la presencia de las descripciones es nula. Pero, si yo pude superar mi rechazo a la romántica por la calidad de la pluma de Victoria, considero que aquellos que no valoran la ambientación (con el gran trabajo de investigación que esta requiere), podrán disfrutar de ella si se dejan atrapar por el débil corazón de Annabel y el misterio de los Rosenfield. Dejad susurrar a las almas errantes ante una taza de té y estos os permitirán adentraros en su mundo y revelaros verdades para las cuales no estéis preparados. Elegid bien a vuestro guía, pues hay voces zalameras y traicioneras dispuestas a llevaros a la perdición.

citas mini

☙ […] estaba segura de que aquel aparato absorbía las almas de la gente al colocarlo directamente sobre sus corazones. Durante varias semanas le obsesionó la posibilidad de que el pobre Geoffrey Toole, que nunca le había hecho daño a una mosca, se recreara por las noches, en la intimidad de su casa, escuchando los lamentos de las personas a las que había encerrado en la pequeña cápsula plateada que le recorría la piel. ❧

☙ No quería que la mirara con asco, que se apartara de su lado por considerar que se encontraba demasiado mancillada para permanecer un segundo más junto a ella. No quería que viera en Annabel algo repugnante. ❧

☙ —Aún te quedan muchos años por delante, pequeña […] de modo que no deberías arrancar a llorar tan pronto. Tendrás tiempo de sobra para hacerlo. ❧

☙ La había marcado para siempre. Annabel se sentía sucia, indigna de sus caricias. Se sentía tan miserable que no comprendía cómo él no la devolvía a su propia dimensión, donde no se vería en la necesidad de tocar a una mujer que había sido contaminada  cuando no tenía más de once años. ❧

☙ No hubo un rincón de su cuerpo que su amado no rebautizara; la besó en las palmas de las manos, resiguiendo las líneas de la vida y el corazón; le ungió los pies descalzos, los talones, los tobillos, ascendiendo muy despacio por sus corvas, para sepultar su ofrenda en la parte posterior de sus rodillas; la amó de tal manera, con tanta delicadeza y tanta pasión, que a Annabel le pareció perfectamente posible que el ave fénix de la mitología pudiera renacer en medio de sus cenizas. ❧

☙ —No creo que se merezcan otro castigo los miserables que tratan de morder una manzana sin que se haya caído del árbol y sin que les pertenezca. ❧

☙ […] las coléricas cejas de aquella fuerza de la naturaleza, aunque permaneciera encerrada en los vidrios de colores como un mosquito en un pedazo de ámbar, la llenó de un inmenso temor, una cobardía absoluta. ❧

☙ En ocasiones pienso que lo que reverenciamos en los cementerios cuando acudimos a visitar las tumbas de nuestros seres queridos no son solamente sus huesos, sino nuestro propio dolor. Construimos panteones para recordarnos lo mucho que amamos a nuestros padres, hermanos, amantes y amigos; queremos que el mundo entero lo comprenda, que nos compadezca por nuestra pérdida, pues lo que nos hace más daño no es pensar en lo que sucede en el Más Allá… sino en lo que nos espera en esta dimensión. La parte más importante de nuestra conciencia desaparece con nuestros muertos. Así que, todos estamos un poco muertos en cierta manera. ❧

☙ Sus pulsaciones se desvanecieron, entre los dedos del doctor. Su aliento se desmayó, y su alma, libre, por fin de la cárcel de su cuerpo, echó a volar por el tiro de la chimenea. ❧
 ☙ Escuchar su nombre en sus labios era como una plegaria. Era música. No podía dejar de llorar ni de temblar, aferrada a su mano. De alguna manera supo que era cierto: había llegado a puerto, y aquella sería su ancla de ese momento en adelante. ❧

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