Saludos de una ausente

La verdad es que lo mío no tiene nombre. O quizá si. Podríamos llamarlo dejadez, posiblemente sea el que mejor se ajuste a todo. Llevo meses sin ser capaz de sentarme a leer un libro y ya no hablemos de intentar agregar un nuevo capítulo a mi propia novela. Durante el curso, porque ha habido una serie de acontecimientos desde septiembre a marzo que me han impedido prácticamente tener cinco minutos para mí. ¡Con deciros que en mi cumpleaños mi mejor regalo fue poder dormir fuera de casa en un hotel, sin responsabilidades! En marzo parecía que todo mejoraría un poco pero, marzo en Valencia implica pólvora y verbenas y abril Semana Santa. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba con el fin de curso encima, los trámites de prematrículas, reuniones… ¡un follón! Y junio ha sido igual de caótico. Ahora julio parece presentarse tranquilo, al menos por las mañanas, durante unas cuatro horas. Pero es que, no sé a vosotros pero a mí, el calor me aplatana muchísimo y hoy a la una del mediodía teníamos cuarenta grados. Por suerte, ahora mismo estoy en un sitio con aire acondicionado y silencio absoluto, que esto último para mí, es primordial para ser productiva a la hora de leer o escribir. Admiro a la gente que es capaz de encerrarse en su mundo sin importarle lo que sucede a su alrededor y pasarse horas leyendo y escribiendo sin problemas. Me facilitaría mucho las cosas tener esa capacidad de aislamiento.

También debo decir que a parte de mis responsabilidades también he tenido momentos de ocio en los que la inspiración estaba ausente o mis intentos de concentración era nulos. En esos ratos me he dedicado a ver series y leer cómics. ¿Cómics? Sí, cómic americano. Viuda Negra ha sido siempre mi personaje preferido en las películas de Marvel, posiblemente por ser interpretada por Scarlett Johansson. Tras ver Endgame en mayo, necesité conocer más del personaje hasta el punto de crearme una cuenta de rol de Twitter donde llevaba a esta mujer que tanto me fascina. He adquirido una buena colección para ampliar conocimientos sobre su historia y puedo decir que cada vez me gusta más lo que leo de ella. Miquel lleva años diciéndome que lea los cómics porque eso haría que me gustara más y, finalmente, el día dos de mayo, tras ver Endgame, me compré varios tomos por Amazon:

  • La más buscada de S.H.I.E.L.D.
  • Los delicados hilos de la telaraña
  • Enmarañada telaraña
  • No más secretos
  • Los últimos días de la Viuda Negra
  • El nombre de la rosa

Pocos días después, gracias a un chico que conocí por Twitter, descubrí más o menos el orden en el que empezar a leer los cómics para poder llevar una línea lo más cronológica posible (gracias por tu finita paciencia, James). Y, finalmente, una chica de Twitter a quien también le gustaba mucho este personaje, me hizo una lista cronológica completa de los cómics más emblemáticos de nuestra espía rusa favorita. He aquí la lista que me proporcionó (¡gracias, Galena!)

  • La guerra más fría
  • Origen letal
  • Red de intrigas
  • Capitán América y Bucky
  • El nombre de la rosa
  • El invierno más largo
  • La caza de la Viuda Negra
  • Viuda Negra (Best of Marver Essentials)
  • Viuda Negra: Colapso
  • Las cosas que dicen de ella
  • Hogar, dulce hogar
  • Los delicados hilos de la telaraña
  • Enmarañada telaraña
  • Los últimos días de la Viuda Negra
  • La más buscada de S.H.I.E.L.D.
  • No más secretos
  • Imperio Secreto
  • Ojo de Halcón y Soldado de Invierno: Dietario Rojo

Poco a poco he conseguido todos los de esa lista y buscando por Internet me topé con una sorpresa: ¡Dos novelas sobre Natasha! Solo estaban en inglés, pero ya las tengo en mi poder. Estas son Forever Red y Red Velvet, de la autora Margaret Stohl. En un principio quería leer los cómics de seguido para empaparme del personaje y llevarlo mejor en el rol de Twitter pero al final, me estoy dedicando a leerlos muy lentamente y a convertirlos en relatos en primera persona, desde el punto de vista de la propia Natasha. Pronto os publicaré lo primero que tengo sobre ello, relacionado con el cómic La guerra más fría (que menudo drama…). Si lo pienso fríamente, sí que he leído y escrito aunque no esté dentro de los campos por los que suelo moverme. En estos meses lo que me ha sido imposible ha sido poder adentrarme de lleno en la lectura de una novela, a pesar de tener varios títulos de mi interés, este mes y el próximo quiero ser capaz de retomar mi hábito de lectura, sin excusas, como si me tengo que encerrar a leer a la azotea a pleno sol. Porque a parte de los motivos dados al principio, todo se resume en lo que dije nada más empezar: dejadez.

Dejadez incluso en mi vida espiritual, donde llevo una época en la que tampoco me planto ante el altar a dedicarle un ritual concreto o a una celebración específica. Es cierto que mi Senda está cambiando y quizá eso está haciendo que tarde en ponerme ante mis herramientas y mis deidades porque ahora mismo estoy en un periodo de tránsito, donde necesito hallarme del todo para saber que hago las cosas bien. Sigo manteniendo limpios mis altares, que no son pocos. Tengo uno a Athena, porque fue la primera deidad que conocí de niña y a quien considero mi mami dentro de mi senda espiritual, ya que a ella me encomendé desde muy pequeña y siempre le he sido fiel, sin dejarla nunca de lado. También tengo uno a Hekate desde hace siete años, tras aquel ritual en la playa con Palladia y Galena. Otro de mis altares está dedicado a las aguas y en la entrada de casa tengo el familiar, con una estructura quizá más influenciada en la Wicca. Pero, de ello si queréis, os hablaré en otra entrada.

¿Qué más cosas me faltan? ¡Ah sí! Tras unos análisis he descubierto que tengo el colesterol y los triglicéridos elevados. Tuve que acudir a enfermería para comenzar un seguimiento de mi dieta. La enfermera estuvo más de una hora conmigo, diciéndome que ella no me iba a dar una dieta estricta, sino que me iba a enseñar a comer bien: llenar la mitad del plato con fruta/verdura, un cuarto con hidratos de carbono y otro cuarto con proteínas. Claro, dime a mí, persona de buen comer y que disfruta y goza de la comida como nadie, que reduzca cantidades y elimine ciertos productos. Dímelo en junio, con el cumpleaños de mi hija, aniversario y otros eventos. Que yo no puedo salir de restaurante y pagar un bufet libre para llenarme medio plato de hierba. Admito que he descubierto fruta y verdura que no había probado y que me gusta y que esto amplía mi abanico de posibilidades a la hora de cocinar pero, ¿y cuando los niños quieren salir al cine y te piden palomitas y refresco? Muchos dirán que se lo niegue por no ser sano. Considero que ciertas veces al año y no como algo habitual, no hace daño. Lo malo, que yo también pico y, así, llegamos a julio, un mes después de mi reunión con la enfermera y me he pasado la dieta por el Arco del Triunfo. Aunque, admito que en casa estoy cambiando mis hábitos: ahora desayuno té y una pieza de fruta, porque con la comida de postre nunca me apetece. Como mucho más verde a la hora de comer y ceno fruta o un yogurt desnatado con fruta (iré subiendo recetas que he ido probando). Bebo más agua. Pero, ay… que la enfermera me dijo de hacer ejercicio. Claro. En julio y agosto. En Valencia. Sal a andar una hora. Pues… como no sea a las tres de la madrugada que se puede decir que corre un poquito de aire fresco, estoy jodida… Aquí vuelvo con las excusas. Es dejadez. Admitámoslo. Podría madrugar y salir a andar una hora antes de que el sol pegue fuerte. O, ahora que me he sacado el bono de la piscina, ir cada día y hacer unos largos. Opciones hay. Ganas, cero. Y es que, admitámoslo, da pereza cambiar algunos hábitos, aunque sepamos que el cambio es por nuestro bien.

¡Miquel me compró un Kindle Paperwhite! Yo ya tenía uno de quinta generación que me compré allá por 2013. En su día le daba mucho uso porque prefería llevarlo en el bolso antes que un libro físico, porque me dolía menos que se deteriorara o perdiera el electrónico que un libro. Ahora por las noches, hay ocasiones en las que Miquel tiene sueño pero yo aún no y, como tenemos por costumbre ir a la cama a la par, yo leía desde la aplicación móvil de Kindle. Me he suscrito a Kindle Unlimited y le he regalado mi antiguo Kindle a mi hijo, para que desde Unlimited y los libros de descarga gratuita pueda leer todo lo que quiera. Si antes no veía ventajas en los libros electrónicos, ahora veo una muy notoria: hay muchos libros que te permiten leer los primeros capítulos en electrónico, lo cual te ayuda a saber si la novela te gustará o no. Siempre he sido de leer la sinopsis y hojear el libro en la librería para decidirme y, muchas veces, terminaba cayendo en la saca. El espacio en casa se va acabando entre mis libros, los de mis hijos, los cómics de Miquel… por lo que hay que ir pensando en reducir. Por eso, ahora intento leer en Kindle más a menudo. Puedo leer un libro y quedarme maravillada y pensar: “lo necesito”, pues lo anoto para comprarlo más adelante. O puedo leer uno y decir: “no me ha gustado” y no sentirme mal de haberme dejado un dinero en algo que no me gusta pero que no voy a tirar porque no soy capaz de tirar libros. Pero, hay algo que me falla en el tema del libro electrónico. He llegado a ver libros por 26€ en papel y a 15€ en electrónico y, a día de hoy, me parece un robo. ¿Qué estoy pagando? Sí, la obra del autor, por supuesto. Pero, no me estoy llevando nada físico, solo un archivo que posiblemente leeré una vez. Claro, es que si no, el autor y la editorial no se llevan los beneficios suficientes de las ventas… ¿Se nos ocurre pensar que igual si el precio fuera inferior y más acorde a lo que se recibe, subirían las ventas y, en consecuencia, las ganancias serían similares? O, ya lo que veo el colmo. Yo adquiero el libro en papel, ¿por qué no regalarme un código para tenerlo también en digital? Sería otro tema del que hablar más adelante.

Ya, por último y me despido por hoy… El viernes pasado Draco, mi hurón, estuvo muy grave. Tuve que ingresarlo en una clínica veterinaria y creí que se me moría. Estaba tan segura de que se moría que me tatué un arcoirís cerca del corazón por si fallecía. Hoy puedo decir que está fuera de peligro gracias a Jacobo, de la clínica Menescalia y a Mabel que me lo recomendó. Han sido unos días angustiosos en los que creía que si sobrevivía, quedaría inválido. Pero hoy, come bien, camina con dificultad pero se vale por sí mismo y es como si recibiera una segunda oportunidad para disfrutar de él el tiempo que le quede que, teniendo ya seis añitos, sé que no será mucho. Este tatuaje fue regalo de Eugenia, mi amiga y tatuadora. Yo iba con la idea de tatuarme una aleta en un pie y, al comentarle lo de Draco, me lo hizo sin querer cobrármelo. Además, recuerdo que me preguntó si lo hacía por ser el día del Orgullo y fue cuando caí en la fecha que era y pensé que sí, también. Lo mejor fue cuando entró su pareja y al ver las siete tintas alineadas me preguntó si me iba a tatuar algo relacionado con los chakras. Salí pensando que me hice un 3×1. Del otro tatuaje estoy especialmente orgullosa porque lo he diseñado yo a raíz de un sigilo que hice para mi altar acuático y mi pasión por el agua. Después le di forma y, finalmente, ella le dio su toque. Ahora puedo decir que Hekate y las aguas guían mis pasos.

Creo que así ya os he puesto un poco al día de cómo está todo. De verdad que siento muchísimo mi dejadez. Espero poder volver poco a poco por aquí y no teneros tan abandonados a partir de ahora. Pero, no os prometo nada.

Un comentario

  1. Hola Sonia!!!
    Vaya tela con tu año 2019!!!! Ha sido toda una movida por lo que veo, hoy tras hablar contigo por teléfono he sentido un pesar muy dentro, por acordarme de que hace un par de años por estos meses me subía a Valencia y estaba contigo, pasaba el finde allí y disfrutaba de ver series y leer contigo, pero ahora veo lo liadas que estamos y es que es normal que no nos veamos, ni hablemos casi, si tu tienes un ritmo muy acelerado!!!!
    Espero ver más entradas tuyas, aunque sea de este tipo, porque me gusta saber mucho más de ti y conocer como te va el día a día.
    Un besote muy grande desde Potríes!!!

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