Celebrando Lughnasagh

Son las tres de la mañana y no consigo dormir posiblemente por lo completo del día de hoy, por un lado tenemos la festividad solar de Lammas/Lughnasadh y también la luna nueva. Ayer me planteaba celebrar Lughnasadh para no juntar ambas celebraciones pero, estuvo lloviendo y al menos yo, no concibo esta fiesta “pasada por agua”. Hubo gente que me contestó diciendo que el sol sigue ahí, que la lluvia son lágrimas de alegría de los dioses ante nuestros festejos, que también es un festival de agua… muchísimas aportaciones, y todas razonables, de hecho, a todos les daba la razón. Pero, para mí, ayer no era el día de celebrar la cosecha. Considero este día como un momento de reunión en comunidad (amigos, familia…) al aire libre para gozar de los calurosos días de verano y estas reuniones bajo el sol se verían truncadas por la lluvia. ¡Ojo! Yo adoro la lluvia pero, ¡puede estropear una tarde de picnic! ¿Quiere decir que hoy fui de picnic? No. Hoy me dediqué a montar el altar, hacer muñecas de maíz, comer fruta y cereales, pan y yogur.

Todo esto podría haberlo hecho ayer, a fin de cuentas, son actividades dentro de casa pero, para mí, ayer no era el día. No sentía que lo fuera y considero que celebrar algo por imposición, porque es la fecha que dice un libro y “debe” realizarse en ese día nos aleja de nuestras prácticas, nos hacer ser autómatas, seguirlas “porque toca” y no porque las sintamos o estemos en comunión con nuestro entorno. Hoy el día estaba nublado y las temperaturas han descendido un poco. Ha hecho un día de verano de los que a mí me gustan: calor moderado y con una pequeña brisa que hacía que el ambiente se refrescara en ocasiones. Ideal para empezar los preparativos.

Soy una persona que le encanta alargar las festividades a varios días. Dedico un día en casa, al altar sobre todo y luego agrego diferentes actividades relacionadas con el simbolismo de la festividad en los días siguientes. Desde finales de julio estoy buscando lugares por mi zona donde hacer una pequeña excursión para pasar el día con mi familia y, a ser posible, con zona de baño, para refrescarnos. ¿Dije ya que llevo fatal el calor del verano?


¡Buenos días! Anoche dejé la entrada a medias porque desde el móvil el corrector me estaba jugando malas pasadas. Hoy ya estoy ante mi portátil y puedo seguir escribiendo sin problemas.

Ayer, a parte de mi celebración, a raíz de que mucha gente me preguntó por cómo se hacían las muñecas de maíz, grabé un vídeo donde mostraba cómo hacer una. El único audio que tiene es la música de fondo porque pensé que así cualquiera, incluso sin saber mi idioma, podría entenderlo. Se puede explicar el procedimiento de manera sencilla. Se cogen hojas de mazorca, unas serán para el cuerpo, vestido y cabeza, otra para los brazos y otra para el pelo. Tomamos una o varias hojas (dependiendo del volumen que queramos dar al vestido y a la cabeza) y las doblamos por la mitad. Dejamos un dedo de distancia en la parte superior y atamos ahí un hilo o cuerda, así tendremos ya la cabeza y abajo, el vestido. Con otra hoja, doblada por la mitad, se pasará por el centro del vestido, dejándola lo más próximo posible al hilo que separa la cabeza del cuerpo. Aseguraremos los brazos con hilo cruzado en equis por el pecho y, en los extremos de esta hoja, anudaremos hilo o cuerda para tener las manos. Tomamos otra hoja y la dividimos en tres secciones para hacer una trenza, la aseguramos con hilo en ambos extremos y la colocamos alrededor de la cabeza, fijándola con hilo al cuello. Estas muñecas son un excelente adorno de altar en estas fechas pero, además sirven como representación de la Diosa en altares de viaje.

Hubo gente que me comentaba por privado que, a fin de cuentas, la fecha estipulada para esta festividad y su significado en sí es algo simbólico porque a fin de cuentas, “nosotros no participamos en ninguna cosecha”. Si nos quedamos con la imagen de la cosecha de estar en el campo, recogiendo los frutos y cereales, no, yo tampoco cosecho. Pero, es que esta época no nos habla solo de la cosecha en la agricultura, nos invita a cosechar lo sembrado a lo largo del año según nuestras vivencias y experiencias. Pueden ser resultados académicos, mejoras en el ámbito laboral, cambios en relaciones, asimilación de conceptos… estamos constantemente sembrando acciones y cosechando sus consecuencias. Cuando sufrimos una situación desagradable o algo  nos supera, o simplemente tenemos que recurrir a dejar atrás algo, estamos haciendo un sacrificio para seguir adelante. Igual que sucede con la espiga, que será segada para que los campos puedan volver a acoger las nuevas semillas y crecer de nuevo. Todo es una siembra y cosecha constante, solo hay que saber mirar. No es necesario quedarse estancado en la época ancestral en la que salían con hoces a segar los campos bajo un sol de justicia. Los tiempos cambian, nosotros también. ¿Por qué no adaptar nuestras prácticas a esos cambios? ¿Por qué no comprender que, si vemos claros síntomas de que incluso el clima está cambiando, las fechas de las festividades cambiarán en consecuencia? Yo he vivido en Austria y no celebraba el equinoccio de primavera (Ostara) el 21 de marzo porque en muchísimas ocasiones, aún había nieve y era absurdo celebrar unas primavera inexistente. Yo no miro el calendario para celebrar algo, miro a mi alrededor y dejo que aquello que me rodea me hable, entro en sintonía con ello y fluyo con los cambios porque eso considero que es ser bruja: ser capaz de conocer tu entorno, fundirte con él y saber fluir con sus cambios.

A parte de esta festividad, anoche tuvimos luna nueva lo que implica para mí unos momentos extra a solas con Hekate a luz de las velas, dejándome envolver por el dulzor del incienso. Ante Ella desnudo mi alma para que mis cargas se vuelvan más livianas. A Ella me encomiendo cuando pierdo el rumbo y Ella guía mis pasos. Me gusta comenzar mi ritual con un baño relajarte, es una manera de ir preparando cuerpo y mente para el momento ante el altar, a solas con Ella. Anoche utilicé la bomba de baño Goddess (Diosa) de Lush, mi favorita, por su aroma a jazmín, rosa y sándalo. Tiñe el agua de color lavanda, deja la piel muy suave y, además, su fragancia consigue relajarme, que es lo que busco. No tengo nunca prisa en acabar este momento. Dedico a mi cuerpo y mente el tiempo que considero ya que es una buena manera de desconectar de los asuntos más mundanos del día y centrarme sólo en lo que voy a realizar una vez esté lista.

Mucho más podría extenderme ahora si me centrara en mis encuentros con Hekate en la luna nueva pero, esta entrada quería que fuera para narraros mi manera de vivir Lughnasadh, al cual yo llamo también Pleno Verano, porque suele ser la época más calurosa, el verano en su máximo exponente. En próximas entradas hablaré de Hekate y de mi práctica con ella pero hoy, no quiero alargar esta más. Os dejo solo con la idea principal: venerarla y honrarla. Suelo hacer una introspección mostrando mi luz y mi oscuridad, sopesando mis acciones, solicitando su consejo y ayuda si es preciso. Siempre digo que es como acudir a una madre sabia en busca de sus palabras repletas de conocimiento.

Espero que disfrutarais de vuestras celebraciones y, si aún no habéis festejado esta fecha, que lo disfrutéis cuando llegue el momento. Feliz cosecha a todos, seguid sembrando día a día para que vuestras cosechas sean abundantes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s