[Citas] El último deseo

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¡Hola, pececillos!

Hoy se me ha ocurrido que puedo compartir con vosotros fragmentos de mis lecturas en lugar de colocarlos después tras la reseña porque en ocasiones, se me acumulan tantos que podría escribir un libro nuevo con todos ellos, como ha resultado ser el caso con el libro El último deseo de Andrzej Sapkowski.

Aquí os dejo las citas que he seleccionado de este libro que, como se puede apreciar por la cantidad de fragmentos escogidos, me ha fascinado. Espero que os gusten tanto como a mí.

☙ Entró con mucho cuidado, sin decir nada, caminando silenciosamente, deslizándose por la habitación como un espectro, como una visión, el único sonido que acompañaba sus movimientos lo producía el albornoz al rozar la piel desnuda. Y sin embargo, justo este sonido tan débil, casi inaudible, despertó al brujo. O puede que sólo le sacara de una duermevela en la que se acunaba monótono, como si estuviera en las profundidades insondables, colgando entre el fondo y la superficie de un mar en calma, entre masas de sargazos ligeramente movidos por las olas. ❧

☙ ¿𝑵𝒐 𝒉𝒂𝒃𝒆́𝒊𝒔 𝒐𝒊́𝒅𝒐 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒂𝒓 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒏𝒕𝒊𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒃𝒆𝒓 𝒚 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒏𝒆𝒔𝒕𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒄𝒐𝒎𝒖́𝒏 𝒚 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆? ¿𝑫𝒆 𝒍𝒂 𝒆́𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒑𝒓𝒐𝒇𝒆𝒔𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍? ❧

☙ El sol estaba ya muy alto, traspasaba con violencia las molduras de los postigos cegándole con manchas de oro, penetraba la habitación con tentáculos de luz. ❧

☙ ¡Dejarse zurrar así por una simple estrige! ¡Músculos, tendones, por un pelo no te afectó la arteria! Por la Gran Melitele, Geralt, ¿qué te pasa? ¿Cómo le dejaste acercarse tanto? ¿Qué querías hacer con ella? ¿Trajinártela? ❧

☙ Tienes derecho a pensar que los dioses, y entre ellos mi Melitele, son sólo personificaciones de esta fuerza, inventados para el uso de necios, para que la comprendan más fácilmente, para que acepten su existencia. Según tú, es una fuerza ciega. Y para mí, Geralt, la fe permite esperar de la naturaleza aquello que encarna mi diosa: el orden, el derecho, el bien. Y la esperanza. ❧

☙ Cuando te conocí no me llegabas ni al cinturón de la falda. Y ahora siento que das vueltas en torno a algún maldito vórtice, enredado por completo, amarrado en un lazo que se cierra poco a poco. ❧

☙ —¿Y no juzgas —sonrió— que mi incredulidad en el significado de tal trance impedirá el éxito de antemano?
—No, no lo creo. ¿Y sabes por qué? […] Porque ésa sería la primera prueba que llegase a mi conocimiento de que la incredulidad tenga alguna clase de poder. ❧

☙ Unos pequeños puntos negros en el cielo cubierto de madejas de niebla atrajeron la atención del brujo con su movimiento. ❧

☙ Los brazos y la espalda del jubón de lana estaban cubiertos por un dibujo bien ramificado de sangre seca. ❧

☙ Los brujos raptan niños pequeños a los que dan luego unas hierbas mágicas. Los que sobreviven se convierten ellos mismos en brujos, hechiceros con habilidades inhumanas. Se les enseña a matar, se les elimina todo sentimiento e impulso propio de seres humanos. Se hace de ellos monstruos que han de matar a otros monstruos. ❧

☙ —Tú no eres un monstruo, Nivellen —dijo secamente el brujo.
—Ah, cuernos, esto es algo nuevo. Entonces, según tú, ¿qué soy yo? ¿Jalea de arándanos? ¿Una bandada de patos gordos que vuelan al sur en una triste mañana de noviembre? ¿No? ¿Y puede entonces que sea la virtud perdida junto a una fuente por la dulce hija de un molinero? Venga, Geralt, dime quién soy. ¿No ves que me muero de curiosidad?
[…]
—¡Ahora me voy a enterar de que estas orejas me han crecido porque cuando era un crío no me gustaban las papillas de cereales! ❧

☙ Yo los lideraba, como puedes imaginarte, de la misma forma que un lechón bien gordo puede liderar una horda de lobos. ❧

☙ Una ola de sonido golpeó al brujo como un ariete, privándole del aliento, aplastándole las costillas, traspasándole los oídos y el cerebro con espinas de dolor. ❧

☙ La lamia, como una blanca mariposa en un alfiler, colgaba al otro lado de la barra, aferrándola también con ambas manos. ❧

☙ Geralt vio como en su espalda, sobre el vestido blanco, crecía una mancha roja de la que entre un geiser de sangre sobresalía, indecente, asquerosa, una punta quebrada. ❧

☙ ¿Cada vez hay menos monstruos?
¿Y yo?
¿Qué soy yo?
¿Quién grita?
¿Los pájaros?
¿Una mujer con una zamarra y un vestido azul celeste?
¿Una rosa de Nazair?
Qué silencio!
Qué vacío.
Cuánto vacío.
En mi interior. ❧

☙ Vuestros soldados, si alguno de ellos toca a las sacerdotisas de Melitele, colgarán de las acacias a todo lo largo del camino hasta la ciudad, y esto antes de que el sol alcance el horizonte. ❧

☙ Detén tu lengua desatada. Le hablas a una mujer a la que se le debe respeto. Sobre todo de un caballero de la Rosa Blanca. Es cierto que en los últimos tiempos, para convertirse en uno de ellos basta con pagar al tesoro del capítulo un millar de coronas novigradas. Por eso la orden se ha llenado de hijos de usureros y de sastres. Pero espero que todavía os queden algunas tradiciones. ❧

☙ Si este gusarapo saca la espada, se la quitaré y le azotaré en el culo. Y luego le clavaré con ella a la puerta. ❧

☙ Tailles, con los dedos temblorosos, arrancó del cinturón los guantes de hierro y con un chasquido los lanzó al pavimento, justo bajo los pies del brujo.
—¡Lavaré el insulto a la orden con tu sangre, engendro! —gritó—. ¡Sal a campo abierto! ¡Sal afuera!
—Algo se te ha caído, hijo —afirmó tranquila Nenneke—. Recógelo inmediatamente, aquí está prohibido ensuciar, esto es un santuario. ❧

☙ Arrieros y pescadores bebían con tanta desmesura como si al día siguiente fuera a entrar en vigor una ley prohibiendo la fermentación del lúpulo. Los marineros cantaban canciones que celebraban las olas del mar, la valentía de los capitanes y la donosura de las sirenas, esto último con bastante pintoresquismo y abundancia de datos. ❧

☙ Tu madre, por lo que veo, debía de pasear sola por el bosque bastante a menudo para que tuvieras motivos de darle vueltas a tu propio origen. ❧

☙ En la voz de Renfri resonaba algo muy extraño. Algo que se relacionaba con el rojo reflejo de las llamas en las hojas de las espadas, con el grito de los asesinados, con el relincho de los caballos y el perfume de la sangre. ❧

☙ —Y ése fue el fin de la princesita —continuó—. El vestido se rompió, la batista perdió irremediablemente su blancura. Y luego hubo suciedad, hambre, frío, palos y puntapiés. Dejarse hacer por cualquier cerdo a cambio de un plato de sopa o de un techo sobre la cabeza. ❧

☙ Stregobor es peor que cualquier kikimora, que al fin y al cabo es sólo una bestia irracional y que mata porque así la hicieron los dioses. Stregobor es un salvaje, un maniaco, un monstruo. ❧

☙ Si me hiero en un dedo, sangro. Sangro también cada mes. Si me atraco de comer, me duele la tripa y si bebo demasiado, la cabeza. Si estoy contenta, canto, y si estoy triste, blasfemo. Si odio a alguien, lo mato y si… ❧

☙ Sólo existen el Mal y el Mal Mayor, y sobre ellos dos, en las tinieblas, está el Mal Muy Mayor. El Mal Muy Mayor, Geralt, es algo que no puedes ni imaginarte, aunque pienses que ya nada puede sorprenderte. Y sabes, Geralt, a veces resulta que el Mal Muy Mayor te agarra por la garganta y te dice: «Elige, hermano, o yo, o aquel otro, un poco menor». […] El mal menor existe, pero no podemos elegirlo nosotros solos. El Mal Muy Mayor consigue imponernos tal elección. Lo queramos o no. ❧

☙ —Quítame las botas. La caña de las botas es el mejor lugar para guardar un cuchillo.
Descalza, se levantó, se desató la hebilla del cinturón.
—Aquí tampoco escondo nada. Ni aquí, como ves.
—¿Renfri?
—¿Qué?
—¿Esto es batista?
—Por supuesto, joder. ¿Soy una princesa o no? ❧

☙ No creo en Melitele, no creo tampoco en la existencia de otros dioses, pero valoro tu sacrificio, lo valoro y además respeto tus creencias. Porque tu sacrificio y ofrecimiento, el precio de tu silencio, hacen de ti una persona mejor, más valiosa. O al menos pueden llegar a hacerlo. Mi incredulidad no puede nada. Carece de poder alguno. ❧

☙ ¿Preguntas quién es Vesemir? Es mi padre. ¿Por qué me miras con esa cara? Todo el mundo tiene padre. El mío es Vesemir. ¿Y qué importa que no sea mi verdadero padre? Nunca conocí al verdadero, a mi madre tampoco. ❧

☙ Sí, Kaer Morhen… Allí sufrí la mutación habitual. La Prueba de las Hierbas, y luego lo normal. Hormonas, infusiones, infección de virus. Y de nuevo. Y luego otra vez. Hasta que se obtenga resultado. Al parecer soporté el Cambio muy bien, estuve poco tiempo enfermo. Me consideraron un crío extraordinariamente resistente y me eligieron para ciertos… experimentos más complicados. Eso fue peor. Mucho peor. ❧

☙ Además de las espadas llevaba conmigo convicciones, entusiasmo, motivación y… fe. Fe en que yo era necesario y útil. ❧

☙ Y había un baile en la oscuridad y el vuelo de una espada. Y había miedo y asco en los ojos de aquéllos que me entregaban luego el pago ofrecido. ❧

☙ ¿Y quiénes, Geralt, son esos otros de los que hay tantos y a los que tuviste la bondad de comparar conmigo en ignorancia? ¿Y con qué profesión confunden tu oficio tales tontos? ❧

☙ Pero yo jamás he matado a nadie por dinero, independientemente de si se trata de una causa buena o mala. Y nunca lo haré. ❧

☙ Veneno. Mazmorras. Tenazas al rojo vivo. Hay cientos, miles de métodos a los que los reyes se aferran a la hora de vengar su orgullo herido. No querrás creer, Geralt, cuán fácil es herir el orgullo de ciertos gobernantes. Raro el que soporta con tranquilidad palabras tales como: «No», «No lo haré» o «Nunca». Eso es decir poco, basta con interrumpir a uno de ésos cuando está hablando o introducir una advertencia poco adecuada, y ya se tiene asegurada una vueltecita de la rueda. ❧

☙ —Los reyes —siguió Calanthe— dividen a las personas en dos categorías. A unos les ordenan y a otros los compran. Actúan siguiendo la antigua y banal verdad de que se puede comprar a todo el mundo. A todos. Sólo es cuestión de precio. ❧

☙ El invierno pasado el príncipe Hrobarik […] intentó contratarme para que le encontrara a una hermosa doncella que, harta de sus vulgares requiebros, se escapó del baile y perdió una zapatilla. Me fue difícil convencerle de que para eso le era preciso un buen cazador y no un brujo. ❧

☙ —Repito, pues —Geralt inclinó la cabeza ligeramente—, que no quepo en mí de orgullo por poder sentarme junto a ti, señora. El orgullo significa muchísimo para nosotros, los brujos. No podrías creer cuánto, reina. Cierto gobernante hirió una vez el orgullo de un brujo con una proposición de trabajo que no concordaba con el honor ni con el código de los brujos. Aún más, no aceptando la cortés negativa del brujo, quiso impedirle que saliera de su castillo. Todos los que comentaron después lo sucedido estuvieron de acuerdo en afirmar que no fue aquélla la mejor de las ideas del gobernante. ❧

☙ —Una tarea que no está clara —habló con sequedad el brujo— no se puede realizar claramente, reina. ❧

☙ Pero no hagamos de ver que no hemos oído hablar de tales demandas, de algo tan viejo como la humanidad, como es el Derecho de la Sorpresa. Del precio que puede exigir aquél que salva la vida a otro que se encuentra en una situación, diríamos, sin esperanza. «Me darás aquello que salga primero a saludarte cuando llegues». Digamos que esto puede ser un perro, el alabardero de la puerta, incluso la suegra, impaciente por malmeter al yerno que regresa a casa. O bien: «Me darás aquello que encuentres en casa y que no te esperas». Después de un largo viaje, nobles señores, y de un regreso inesperado, lo más seguro es que esto sea el querido de tu mujer en tu propia cama. Pero a veces resulta que se trata de un niño. Un niño señalado por el destino. ❧

☙ Recordad también a Zivelena, la cual se convirtió en reina de Metinna gracias a la ayuda del gnomo Rumplestelt y a cambio le prometió su primer hijo. Zivelena no mantuvo su promesa cuando Rumplestelt acudió a por la recompensa, le obligó a huir a base de hechizos. Poco tiempo después ella y el niño murieron de una peste. ❧

☙ Ese juramento es capaz de crear un potente e indestructible lazo de destino entre el que lo exige y el objeto de ello, la criatura de la sorpresa. Tal niño, señalado por la suerte ciega, puede estar destinado a cosas extraordinarias. Puede ser capaz de jugar un papel increíblemente importante en la vida de aquél al que le liga su destino. ❧

☙ Es la conformidad del niño, no de los padres, lo que confirma el juramento y prueba que el niño nació verdaderamente bajo la sombra del destino. ❧

☙ Te tuve por un asesino ciego y sediento de sangre, por alguien que sin pensarlo y sin remordimientos mata, limpia la hoja de sangre y cuenta el dinero. Y ahora me he convencido de que la profesión de brujo es en verdad digna de respeto. Nos proteges no sólo del Mal que se esconde entre las sombras, sino también del que está oculto en nosotros mismos. Una pena que seáis tan pocos. ❧

☙ Esta vez es Jaskier, tu colega, ese trotamundos, ese zángano y haragán, aquel sacerdote de las artes, brillante y clara estrella de las baladas y los versos amorosos. Como siempre, resplandeciente de gloria, hinchado como una vejiga de cerdo y apestando a cerveza. ❧

☙ En fin, no sé mucho de eso, puede que a la habilidad para saltar libremente de la lírica sentimentaloide a la cerdada más obscena se le llame talento. ❧

☙ —Deja de molestar, Jaskier —bramó Nenneke—. Y no me llames madre. Me aterra el simple pensamiento de que pudieras ser mi hijo. ❧

☙ —Cuando estudié en la academia de Oxenfurt, la historia ocupaba el segundo lugar en la lista de mis materias favoritas.
—¿Y qué estaba en el primer lugar?
—Geografía […] El atlas del mundo era más grande y resultaba más fácil esconder detrás de él las damajuanas de vodka. ❧

☙ Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana. ❧

☙ Hazte sacerdote. No estaría mal con tus escrúpulos, con tu moralidad, con tu conocimiento de la naturaleza humana y todas esas cosas. El que no creas en ningún dios no tendría que ser ningún problema. Conozco pocos sacerdotes que crean. ❧

☙ Vosotros mismos, brujos, vais acabando con vuestro trabajo, lentamente, pero con continuidad. Cuanto mejor y más a conciencia trabajéis, menos trabajo os queda. Al fin y al cabo vuestro objetivo, la razón de vuestra existencia, es un mundo sin monstruos, un mundo tranquilo y seguro. Es decir, un mundo donde los brujos sean superfluos. Una paradoja, ¿no es cierto? ❧

☙ Esta tierra era de los dragones, las mantícoras, los grifos y los amfisbenos, los vampiros, los lobisomes y las estriges, las kikimoras, las quimeras y las cometas. Y hubo que quitarles esta tierra a trechos, cada valle, cada desfiladero, cada bosque y cada calvero. Y esto lo conseguimos gracias a la poco valorada ayuda de los brujos. ❧

☙ —Ninguno de los monstruos de los que hablan existe.
—No, no es posible. Me fijé en esas gentes y yo conozco bien a las personas. No mentían.
—No —aceptó el brujo—. No mentían. Creen ciegamente en ello. Lo que no cambia las cosas. ❧

☙ A la gente —Geralt volvió la cabeza— le gusta inventarse monstruos y monstruosidades. Entonces se parecen menos monstruosos a sí mismos. Cuando beben como una esponja, engañan, roban, le dan de palos a su mujer, matan de hambre a su vieja abuelilla, golpean con un hacha a la raposa atrapada en el cepo o acribillan a flechazos al último unicornio del mundo, les gusta pensar que sin embargo todavía es más monstruosa que ellos la Muaré que entra en las casas a la aurora. Entonces, como que se les quita un peso de encima. Y les resulta más fácil vivir. ❧

☙ —¡No hay! ¡Los diablos no existen, diablos!
—Cierto —se sonrió Geralt—. Pero yo, Jaskier, nunca pude resistir la tentación de ver algo que no existe. ❧

☙ —Brujeador —murmuró la vieja—. Por algunos nombrados brujos. Llamarlo es harto peligroso, anque necesario, pues si contra las monstruosidades y las plagas nada más puede, el brujeador puede. Guardarse es, sin embargo, preciso… […] de tentarlo y tocarlo al brujeador, porque ello puede ser causa de ensarnecerse. Y hay que las mozas esconder, que el brujeador lujurioso es, más allá de toda medida… ❧

☙ Las profetisas de aldea proceden del mismo tronco que los druidas. Y un druida, cuando un tábano le está chupando la sangre, hasta le desea buen provecho. ❧

☙ —¡Hey! —repitió el brujo, cautelosamente oculto—. Venga, muéstrate, Cojuelo.
—Cojuelo tu padre.
—¿Y entonces cómo? ¿Diablo?
—Diablo tu padre. ❧

☙ —Propongo una carrera desde aquí al sauce viejo que está sobre la tumba.
—No sé dónde está la tumba ni dónde el sauce viejo.
—Si lo supieras no te propondría la carrera. Me gusta competir pero no me gusta perder. ❧

☙ El diablo barritó y le escupió en los ojos de tal forma que no hubiera avergonzado a un camello afligido de ptialismo. ❧

☙ Nosotros nunca cultivábamos la tierra, no la heríamos con la azada y el arado, al contrario que vosotros. A vosotros la tierra os paga un sangriento tributo. A nosotros nos lo regalaba. Vosotros arrancáis a la tierra sus tesoros por la fuerza. Para nosotros, la tierra misma los criaba y florecía, porque nos amaba. ❧

☙ Porque de algún modo expulsé de mí cualquier orgullo y cualquier arrogancia por mi diferencia, porque comprendí que el orgullo y la arrogancia, aunque son una defensa para ser diferente, son una lamentable defensa. Porque comprendí que el sol brilla de otra forma, que algo cambia y yo no soy el eje de estos cambios. El sol brilla de otra forma y seguirá brillando y de nada sirve intentar cazarlo con una red. Hay que aceptar los hechos, elfo, hay que aprender de ellos. ❧

☙ ¿Por qué vosotros, los humanos, no os dais cuenta por fin del hecho de que en vuestro dominio del mundo hay tanto de inevitable como en las pulgas que se reproducen sobre una manta? Con idéntico resultado me podrías proponer la convivencia con las pulgas, con la misma concentración escucharía a las pulgas que, a cambio del reconocimiento de su supremacía, consintieran en el uso común de la manta. ❧

☙ —No volverá pronto porque discutimos. No, no por ti, ni siquiera preguntó por ti.
—¿No preguntó?
—Ahí te duele —se rió la sacerdotisa—. Eres egocéntrico como todo hombre. No hay nada peor que el desinterés, ¿no es cierto? ¿La indiferencia? Pero no, no te deprimas. Conozco demasiado bien a Yennefer. No preguntó por nada, pero miraba a todos lados, buscando huellas tuyas. Y estaba muy enfadada contigo, lo percibí. ❧

☙ Lo que sabes de ella es bastante superficial. Lo que ella sabe de ti, dicho sea entre paréntesis, también. Lo cual es típico de una relación como la que os une u os ha unido. Ambos no prestáis atención a nada, excepto a una valoración en extremo emocional de los resultados mientras ignoráis las causas. ❧

☙ —Geralt, para ella tus piedrecillas son minucias que no valen un escupitajo. ¿Sabes acaso lo que Yennefer puede cobrar por hacerle desaparecer el embarazo a una gran dama?
—Eso, en concreto, lo sé. Y también que por el tratamiento de la infertilidad cobra incluso más. Lástima que no se pueda ayudar a sí misma. Por eso busca ayuda en otros lados, como, por ejemplo, contigo. ❧

☙ —No todas las hechiceras son estériles. Algo sé sobre ello y tú también.
—También. —Nenneke entrecerró los ojos—. Lo sé. ❧

☙ —El cristal de que está hecho el techo actúa como un filtro. Elimina las radiaciones mortales de las que cada vez hay más en la luz del sol. Por eso crecen aquí plantas que ya no verás crecer en su estado natural en ningún otro lugar del mundo.
—Comprendo —afirmó con la cabeza el brujo—. ¿Y nosotros, Nenneke? ¿Qué nos pasará? El sol también luce sobre nosotros. ¿Acaso no debiéramos nosotros también escondernos debajo de un tejado parecido?
—De hecho debiéramos hacerlo —suspiró la sacerdotisa—. Pero… —¿Pero qué? —Pero ya es demasiado tarde. ❧

☙ En el ambiente había un fuerte olor a vino agrio, velas y frutas pasadas. Y algo más que le recordaba una mezcla de perfume de 𝐥𝐢𝐥𝐚𝐬 𝐲 𝐝𝐞 𝐠𝐫𝐨𝐬𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬. ❧

☙ Tenías prisa, la cabeza nublada por los sufrimientos de tu amigo, y pese a todo sacrificaste unos minutos a una mujer sedienta. Te has ganado mi simpatía con esto y no está descartado que te ayude. Pero al agua y al jabón no renuncio. Vete. Por favor. ❧

☙ —Aprovecha la ocasión y báñate tú también. Por tu olor me siento capaz de adivinar no sólo la raza y la edad de tu caballo, sino hasta su color. ❧

☙ En contraposición a las sacerdotisas y las druidas, a quienes no les gustaba aceptar muchachas feas o lisiadas, las hechiceras aceptaban a toda la que mostrara predisposición. Si una niña atravesaba la criba de los primeros años de aprendizaje, entraba en juego la magia: enderezando e igualando piernas, reparando huesos mal unidos, remendando labios leporinos, eliminando cicatrices, granos y las marcas de la viruela. La joven hechicera se volvía «atractiva» porque así lo exigía el prestigio de su profesión. El resultado era unas mujeres pseudohermosas con enojados y fríos ojos de feúchas. Unas feúchas que no eran capaces de olvidar su fealdad oculta tras una máscara mágica, oculta no para hacerlas más felices, sino para realzar el prestigio profesional. ❧

☙ —¿Qué es eso, Yennefer?
—Una trampa.
—¿Para quién?
—Para ti, durante un momento. —La hechicera cerró la puerta con llave y la cogió en la mano. La llave desapareció.
—Así que estoy atrapado —dijo él con frialdad—. ¿Y ahora qué? ¿Vas a atentar contra mi virtud?
—No te lo tengas tan creído. ❧

☙ —¿Para qué quieres ese sello?
—¿Cómo responder a tu pregunta? —La hechicera sonrió amenazadoramente—. Vamos a probar así: te importa una mierda, brujo. ¿Te satisface la respuesta? ❧

☙ Por tu orgullo falso, por tu mirada fría, por tus ojos que perseguían cada minucia, por tu faz pétrea, por tu tono sarcástico. Por atreverte a pensar que puedes estar cara a cara con Yennefer de Vengerberg y considerarla una arrogante egoísta, una maligna bruja, y al mismo tiempo mirar con los ojos desencajados sus enjabonados pechos. ¡Paga, Geralt de Rivia! ❧

☙ Proclamaste que un hombre respetable no debe llamar putas ni siquiera a las prostitutas profesionales, pues esto es vil e insultante. Cuánto más entonces usar la palabra «puta» para mujeres con las que nunca se ha fornicado ni se les ha dado dinero por esto, uso que resulta propio de cabronazos y absolutamente merecedor de castigo. ❧

☙ —Las hechiceras —aclaró Krepp— extraen su poder de las fuerzas de la naturaleza, y en concreto de aquéllas llamadas los Cuatro Elementos o Primordiales, popularmente llamados elementales. Aire, Agua, Fuego y Tierra. Cada uno de estos elementales posee su propia dimensión, en el argot de los hechiceros llamado Superficie. Existen la Superficie del Agua, la Superficie del Fuego y demás. Estas dimensiones, inalcanzables para nosotros, están habitadas por unos seres llamados genios… […] genios, hay cuatro especies tal y como cuatro son las Superficies. Están los djinns, seres del aire; maridas, vinculados al elemental del agua; ifritas, que son los genios del fuego y los d’ao, los genios de la tierra… ❧

☙ —¡Tú, cretino! —gritó Yennefer, intentando arañarle los ojos—. ¡Tú, idiota de mierda! ¡Me lo has impedido! ¡Ya casi lo tenía!
—¡Una mierda, lo tenías! —le respondió, sin ganas de broma—. ¡Te he salvado la vida, bruja idiota! ❧

☙ Le aporreó con los nudillos en el ojo y le escupió directamente a la cara un manojo de insultos de los que no se avergonzaría un enano sepulturero, y los enanos sepultureros eran famosos por sus increíbles insultos. ❧

☙ Se inclinó sobre él, lo tocó, sintió en el rostro la caricia de sus cabellos que olían a lila y grosella y supo de pronto que nunca iba a olvidar ese olor, ese débil roce, supo que nunca más iba a poder compararlo con otro perfume y con otras caricias. Yennefer lo besó y él comprendió que nunca más iba a desear otros labios que estos, blanditos y húmedos, dulces del pintalabios. Supo de pronto que desde ese momento existiría sólo ella, su cuello, sus hombros y pechos liberados del negro vestido, su delicada y fría piel, imposible de comparar con ninguna que tocara antes. Miró de cerca sus ojos violetas, los ojos más hermosos de todo el mundo, ojos que, como se temía, iban a convertirse para él en… Todo. Lo sabía. ❧

☙ Él la interrumpió con un beso, un abrazo, un halago, una caricia, muchas caricias y luego ya con todo, con él mismo por entero, cada pensamiento, un sólo pensamiento, con todo, con todo, con todo. Cortaron el silencio con suspiros y susurros de la ropa arrojada al suelo, cortaron el silencio muy delicadamente y fueron perezosos, y fueron cuidadosos y fueron atentos y sensibles, y aunque ambos no sabían muy bien qué era la atención ni la sensibilidad, lo consiguieron porque ambos lo querían con todas sus fuerzas. Y no tenían prisa alguna, y el mundo entero dejó de existir de pronto, dejó de existir por un pequeño, corto instante y a ellos les parecía que había transcurrido la eternidad toda, porque verdaderamente había transcurrido toda la eternidad. ❧

☙ —Yennefer está viva —dijo de pronto Jaskier, forzando su oído musical—. He oído como gemía. ¡Oh, ha gemido otra vez!
—Ajá —confirmó Errdil—. Yo también la he oído. Gemía. Tiene que estar sufriendo horriblemente, os digo. ¿Chireadan, a dónde vas? ¡Ten cuidado!
El elfo se retiró de la ventana destrozada a través de la cual había mirado.
—Vámonos de aquí —dijo seco—. No les molestemos.
—Entonces, ¿están vivos los dos? ¿Chireadan? ¿Qué hacen allí?
—Vámonos de aquí —repitió el elfo—. Los dejaremos allí solos por algún tiempo. Que se queden allí ella, él y su último deseo. ❧

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